Tabaco y envejecimiento celular

El tabaquismo constituye hoy en día la principal causa (evitable) de enfermedad, discapacidad y muerte prematura, sobre todo en los países donde el hábito está ampliamente difundido. En Europa, la OMS estima que el tabaquismo provoca la pérdida prematura de un millón de vidas cada año.

Es ampliamente conocida la relación de fumar con el desarrollo de enfermedades pulmonares y cardiovasculares, e incluso aumenta el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer. Sin embargo, el efecto nocivo que puede llegar a provocar el tabaco sobre otros sistemas ha recibido poca atención.

En las últimas décadas diversos estudios se han realizado con el objetivo de descifrar el mecanismo por medio del cual el tabaco genera el daño en nuestro organismo. Se determinó que el humo del tabaco contiene un gran número de compuestos químicos, como agentes oxidantes y radicales libres, que potencian el daño oxidativo en las células. A raíz de esto se planteó medir cuantitativamente esta agresión y compararla con personas que no han estado expuestas a ella, lo que arrojó diversos resultados.

Las investigaciones sobre la longitud de los telómeros son parte de estos recientes hallazgos.Se considera un biomarcador relacionado con el envejecimiento celular, el estrés oxidativo y la inflamación. Los telómeros son estructuras secuenciales de ADN no codificante que se encuentran al final de los cromosomas, y que evitan los daños en el ADN codificante. La longitud de los telómeros se acorta con cada división celular, proceso que es normal durante la vida de un individuo, siendo un indicador de su edad biológica. Tener unos telómeros más cortos se ha asociado con enfermedades relacionadas con la edad, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2. El ADN telomérico es muy sensible al estrés oxidativo, como el ocasionado por el humo del tabaco que, al producir un desbalance entre los factores antioxidantes propios del organismo y los efectos oxidantes del cigarro, conllevan a su acortamiento. Por ello, se ha demostrado que en fumadores la longitud de los telómeros es menor que en sus pares no fumadores.

Este mecanismo recientemente estudiado en conjunto con otros ya conocidos (disminución de la oxigenación, trastornos vasculares, alteración de la inmunidad, trastornos de la inflamación y de las hormonas sexuales), explican los efectos nocivos sobre la piel.

Dentro de los cambios morfológicos del envejecimiento que afectan a la piel hay que destacar la pérdida de elasticidad, la aparición de manchas y sequedad progresiva, asociada a una menor capacidad de protección frente a agresiones externas. Dicho proceso fisiológico del envejecimiento, aunque presenta una gran variabilidad individual entre las personas, también puede verse influenciado por otros factores como es el caso del cigarro. El hábito tabáquico, puede inducir al envejecimiento prematuro de la piel con palidez cutánea y aparición precoz de arrugas, asociada con signos cutáneos clásicos del consumo de tabaco como lo son la coloración amarillenta de las uñas, dientes y punta de los dedos.

Dichas alteraciones clínicas han sido agrupadas en 4 tipos:

  • Arrugas finas, marcadas y profundas alrededor de la boca o contornos de los ojos (patas de gallo), así como líneas profundas y poco numerosas a nivel de la mejillas o maxilar.
  • Apariencia grisácea y opaca de la piel, con falta de luminosidad
  • Adelgazamiento de la cara con prominencia anormal de los huesos, especialmente de los pómulos.
  • Piel de apariencia pletórica (color rosado o anaranjado).

Un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) concluyó, además, que el factor más influyente en este efecto no es la cantidad de cigarrillos consumidos diariamente, sino la perpetuación de este hábito durante los años. Por ende, el consumir un cigarrillo cada día durante 10 años, genera prácticamente el mismo impacto en el envejecimiento celular que consumir una cajetilla completa diaria durante ese mismo periodo.

Si bien gran parte de estos efectos son irreversibles, una vez dejes de fumar, tu piel empezará a recobrarse poco a poco, recuperando su luminosidad y su tono rosado; mejorará la hidratación; frenaras el envejecimiento precoz que le estas ocasionando y, lo más importante, reducirás el riesgo de padecer enfermedades en la piel.

Dejar de fumar solo depende de ti, elige un día para hacerlo, posiblemente sea una de las decisiones más acertadas de tu vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Quieres recibir nuestra guía en PDF?

Déjanos tu email y la recibirás de inmediato
De conformidad con lo que establece la legislación vigente en materia de Protección de Datos de Carácter Personal, se le informa que los datos personales que nos facilite a través de dicho formulario serán tratados por HELP ADICCIONES, S.L., con la finalidad de gestionar su solicitud y enviarle información más detallada. Para más información consultar la política de privacidad.