Relaciones adictivas: ¿cómo detectarlas y acabar con ellas?

La Organización Mundial de la Salud define la adicción como una relación de dependencia. Históricamente se ha visto la adicción como la relación de dependencia que existe entre una persona y una sustancia o un hábito. Difícilmente pensamos que la relación de dependencia, la adicción, puede estar ligada a otra persona.

Una pareja de chico y chica se ríen y se divierte flirteando

Todas las relaciones de pareja son relaciones dependientes. Una relación sana es aquella en la que los miembros son interdependientes: es decir, cuentan el uno con el otro, pero son perfectamente capaces de continuar con sus vidas de forma individual.

Pareja camina por la orilla del mar

Una relación de codependencia, en cambio, es aquella en la que se encuentran una persona dependiente y una codependiente. Las características de uno alimentan las del otro, desarrollando la codependencia y la adicción mutua. Si bien lo más frecuente es que las relaciones de codependencias se presenten entre los miembros de una pareja, también es posible encontrarlas en otros tipos de relaciones.

Imagen de unas botas que pisan un suelo helado resquebrajado

Los dependientes emocionales tienden a buscar como pareja a personas egocéntricas, que se muestran seguras de sí mismas y que suelen, además, ser poco afectuosas. Esto en contraposición a sus inseguridades y necesidad desmedida de afecto. El dependiente idealiza a la otra persona y hace que su vida gire en torno al eje de su pareja, que es el centro y el motivo de todo.

Por su parte, el codependiente alimenta este comportamiento y, según sea su personalidad, puede generar violencia sistemática, física y psíquica, en la relación. Visto el perfil que los dependientes buscan, el codependiente podría ser una persona narcisista, paranoide, etc.

Una pareja de agarran las manos pero se dan la espalda, uno de ellos al sol, la otra en la sombra

El dependiente puede soportar burlas, infidelidades, agresiones y menosprecios sin ser capaz de poner fin a la relación, incluso cuando es consciente de su infelicidad. De hecho, tal como en cualquier otra adicción, el dependiente emocional necesitará cada vez más a su pareja, querrá pasar más tiempo con ella y estar constantemente en comunicación para evitar sensaciones de inseguridad y abandono.

Imagen de un corazón atado a una cuerda con las mitades partidas

Si el dependiente emocional llegara, en algún momento, a apartarse de su pareja, sentirá un deseo de consumo: la necesidad excesiva del otro. Y si decidiera terminar la relación, lo más probable es que la adicción lo lleve a retomarla, pues, exactamente como un adicto a una sustancia, sin su contra parte codependiente, presentará un síndrome de abstinencia: malestar general, temblores, insomnio, depresión, irritabilidad, etc. Estos síntomas pueden presentarse incluso durante un alejamiento temporal de la pareja, por ejemplo, si no existe la posibilidad de contactar por teléfono.

Una chica tumbada en la cama y enfocada desde arriba se tapa la cara con las dos manos

Como en el caso de otras adicciones, una relación de dependencia también puede ser un síntoma de otro problema, como la depresión. En ese caso, la persona dependiente busca una relación complicada como un estímulo diversivo que le permite evadir la situación depresiva en la que se encuentra. Con frecuencia, si la pareja del dependiente se transforma en una persona equilibrada que propicia una relación más sana, el dependiente se alejará de la relación -que habrá dejado de cumplir su objetivo- y buscará otra relación conflictiva.

Imagen de unas cadenas de barco

El hecho de que la relación adictiva sea un síntoma no implica que deje de ser un problema en sí misma. Como en cualquier otra adicción, es necesario tratar y resolver el problema de dependencia antes de poder tratar y resolver los problemas que detonaron la adicción. Como siempre, el primer paso es reconocer que existe un problema y tener la voluntad de solucionarlo.

Imagen de un chico que sube unas escaleras y al final se ve un arco con luz

Con la ayuda adecuada, el dependiente llegará a comprender que el principio de su recuperación se encuentra en centrar la atención, ya no en su relación, sino en sí mismo para eliminar las conductas dañinas y poder mejorar otras áreas de su vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Quieres recibir nuestra guía en PDF?

Déjanos tu email y la recibirás de inmediato
De conformidad con lo que establece la legislación vigente en materia de Protección de Datos de Carácter Personal, se le informa que los datos personales que nos facilite a través de dicho formulario serán tratados por HELP ADICCIONES, S.L., con la finalidad de gestionar su solicitud y enviarle información más detallada. Para más información consultar la política de privacidad.