Centros sanitarios autorizados con certificación legal C-36-002459, C-36-002460, C-15-003355 986 30 37 84

La drogodependencia es un problema que afecta a la mayoría de los presos en España, no solo se trata de una enfermedad con complicaciones severas, también está frecuentemente relacionada con la incidencia en delitos. Según un estudio de Santamaría Herrero (2003) «la mayor parte de la población penada en España (75%) lo están por delitos contra el orden socioeconómico y contra la salud pública. Estos tipos de delitos están asociados con las drogas (venta y consumo)». Es una realidad, una de las consecuencias del uso regular de sustancias es la desestructuración de la personalidad. En otras palabras: «los desajustes se asocian, invariablemente, con una pérdida de la propia identidad».

Adicción y delincuencia son vinculables, no solo por el número de presos adictos, sino también porque muchos de los crímenes son cometidos en contextos relacionados con la venta o compra de droga.

«Según un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas y el Instituto de Estudios de la policía en 1996, realizaron una macro encuesta a 15.000 entrevistados. Esta fue llevada a cabo en 17 provincias de las cuales se concentraban en estas el 80% de los delitos en España. A través de los resultados de esta encuesta se puso de manifiesto que la droga era causa de la delincuencia. En concreto, el 83% de esta población tenían como causa principal el consumo de droga con la realización de hechos delictivos».

Por esa razón, dentro de los recintos penitenciarios se ofrecen distintos planes de acción que apoyan al adicto, no solo para acompañarlo en la desintoxicación, sino que también responden a la necesidad conseguir su completa reinserción en la sociedad.

«El número de internos que cumplen condenas en España asciende a 60.000 internos, de los cuales una parte bastante significativa tiene problemas con las drogas».

La mayoría de perfiles de los afectados constituye individuos vulnerables, algunos pertenecientes a minorías. Normalmente son varones con bajos recursos económicos o provenientes de zonas conflictivas «de los cuales un porcentaje significativo corresponde a minorías étnicas y extranjeros, elemento que hace aumentar para la exclusión de estos. Algunos de los elementos que los hace pertenecer a colectivos vulnerables es que estas personas carecen de recursos económicos, empleo, recursos educativos y redes de apoyo».

¿Cómo afectan las consecuencias del consumo a los reclusos?

imagen del interior de una prisión

Para los reclusos, las cárceles en sí mismas conllevan condiciones difíciles y exigentes. Hay rutinas monótonas, trabajos físicos severos y convivencia forzosa con otros presos. «Según una investigación realizada sobre salud mental en prisión (GSMP), la drogodependencia es uno de los factores desestabilizadores más importantes debido a la gravedad de las complicaciones físicas, psíquicas y sociales». Además, un recluso drogodependiente tendrá más probabilidades de sufrir enfermedades como VIH y Hepatitis C. De hecho, según estadísticas de instituciones penitenciarias, en el año 2010 «en España, las personas seropositivas en prisión representaban el 11,2% del total de la población penitenciaria dependiente de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en el año 2004». Igualmente, «la prevalencia de hepatitis C fue del 36,3% del total de la población penitenciaria» en ese estudio.

La mayoría de la drogas utilizadas varían entre cocaína, heroína y cannabis, siendo las dos primeras las principales causantes de delitos cometidos antes y después de la reclusión en el centro penitenciario. Ambas, la cocaína y la heroína son especialmente riesgosas para la salud, no solo por la alta probabilidad de dependencia, también por la utilización de jeringas infectadas.

«Según la encuesta Estatal sobre Salud y Drogas entre los internados en prisión (2006), “un 42% de los reclusos ha declarado haber consumido heroína alguna vez en la vida y un 59% cocaína, y un 24% y un 40%, respectivamente, consumían estas drogas en los últimos 30 días previos al ingreso en prisión. En términos absolutos, 26.000 internos habían consumido heroína alguna vez en la vida, y 36.000 cocaína, y 15.000 y 24.000, respectivamente, consumían dichas drogas al ingresar en prisión».

Aunque no representa peligros tan alarmantes como la cocaína o la heroína, el consumo de tabaco como droga utilizada e intercambiada en las cárceles también se encuentra muy presente . El ocio suele aumentar la frecuencia de su consumo.

Los estudios apuntan a una cantidad importante  de politoxicomanía entre los adictos; es decir, la mayoría de reclusos consumen o han consumido distintas drogas de forma simultánea y padecen de algún problema relacionado con la salud mental:

«muchos de los internos de centros penitenciarios tienen necesidades complejas múltiples. La politoxicomanía puede ser simultánea con criterios de dependencia al alcohol, benzodiacepinas y opiáceos/cocaína y además presentar una historia de autolesiones o intentos de suicido claros».

Consumo de Cannabis y Cocaína en números

Presos adictos

Según estadísticas, «el cannabis es la sustancia ilegal más consumida por los reclusos en situación de libertad, concretamente un 64,8% de la muestra (56.188 internos de 66 centros penitenciarios diferentes de España) afirma haberla probado alguna vez, un 46,6% lo hizo en el último año, y un 42,7% en los últimos 30 días en libertad con una frecuencia de consumo diario en el 68,8% de los casos. También es la sustancia con mayor prevalencia de consumo dentro de la prisión, pues un 6,9% de la muestra afirma consumir cannabis a diario durante su estancia en prisión». Esto indica que hay una tasa elevada de reclusos adictos al cannabis, que se sitúa como la droga más consumida, a pesar de no ser la más utilizada durante delitos.

Por su parte, «conforme los datos recogidos en la encuesta domiciliaria sobre drogas y alcohol en España en la memoria de 2010, en las prisiones españolas el 79,7% de los internos consumía drogas en el mes anterior a su ingreso, normalmente en un contexto de policonsumo. El 19,2% cocaína sola y el 14,5% cocaína y heroína. El consumo de cocaína es mayoritario entre los más jóvenes».

Programas de prevención y apoyo a reclusos en España

consumo de drogas

Existen en España diversos programas de atención, estos  se dedican a la disminución de riesgos, así como también acompañan y apoyan al adicto hacia su camino de recuperación.

  • Programa de prevención y educación para la salud: Su objetivo principal es prevenir el consumo de drogas e informar a los reclusos de hábitos saludables para manejar situaciones extremas.
  • Programa de abstinencia: «Tienen por objetivo conseguir y mantener la abstinencia en el consumo de drogas. Están orientados a aquellos internos que presentan buenas perspectivas de cambio y recursos personales suficientes como para afrontar el objetivo. En los Centros Penitenciarios estos programas se llevan a cabo en dos modalidades en función de las posibilidades estructurales». Estos programas en particular son parte de «módulos terapéuticos son módulos independientes que albergan a internos en un programa integral de drogodependencias».
  • Programa de reducción de daños y riesgos: Se refiere a un «conjunto de medidas socio-sanitarias, individuales o colectivas, que pretenden disminuir los efectos negativos (físicos, psíquicos y sociales) asociados al consumo de drogas».
  • Programas de reducción con metadona: Durante los programas de reducción, se reemplazan los opiáceos ilegales por alguno de curso legal «durante un periodo de tiempo prolongado y bajo observación médica».
  • Programa de intercambio de jeringuillas: «Tiene como finalidad reducir los daños y riesgos asociados al uso inyectado de drogas. Los programas de intercambio de jeringuillas buscan modificar las prácticas de riesgo directamente relacionadas con la inyección de drogas, sobre todo el uso compartido de jeringuillas».

La información citada en este artículo ha sido extraída del trabajo de drogodependencias y prisión de Marina Jiménez Peinado para la Universidad de Jaén.

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