Oniomanía: adicción a las compras

Aunque todavía hay gran disputa entre si debe considerarse la oniomanía una verdadera adicción o no, lo cierto es que se trata de un desorden conductual que presenta características propias de la dependencia:

  • Impulso irrefrenable
  • Malestar al verse privado de lo que genera adicción
  • Alteración de la escala de prioridades
  • Placer momentáneo
  • Arrepentimiento posterior por el comportamiento
  • Reincidencia, pese a las consecuencias negativas del comportamiento
  • Deterioro de los otros aspectos de la vida
  • Sensación de pérdida de control de sí mismo

El trastorno apareció formalmente en el siglo XX, con los primeros casos clínicos registrados en los 80. Sin embargo, el fenómeno ya se había registrado en la segunda mitad del siglo anterior en Nueva York, y coincidió con la aparición de los grandes almacenes.

Grandes almacenes

Los comercios de este tipo no tienen como única finalidad proveer al comprador de mercancía que pueda necesitar —como había sido hasta entonces la prerrogativa de los locales comerciales—, sino de atraerlo con un sinfín de curiosidades especialmente pensadas para encantar e incentivar lo que hoy se conoce como compra impulsiva.

Placebo

Las compras se convirtieron, entonces, en un estímulo placentero que lograba paliar situaciones negativas, como el estrés, la ansiedad y la depresión. Y fueron precisamente estas las que permitieron que el simple gusto por adquirir objetos se convirtiera en una patología.

Más aún, apoyadas por los mecanismos psicológicos aspiracionales de la publicidad, las compras y la posesión de objetos se convirtieron en una manera de espolear la autoestima. De esta forma, la acumulación de adquisiciones se convierte en un estímulo constante necesario para mantener el aparente bienestar psicológico y emocional.

Hombres y mujeres

Aunque este desorden conductual puede presentarse tanto en hombres como en mujeres, hay una incidencia mucho más alta en las últimas; sin embargo, en ambos es igual de severo. Los objetos que se compran y los contextos adquisitivos también cambian de género en género. Los hombres son más propensos a comprar cosas relacionadas con tecnología.

Percepción social

A diferencia de la mayoría de las dependencias, hoy en día la adicción a las compras es, en general, percibida positivamente por la sociedad. Los pares valoran a las personas que tienen siempre tecnología de punta, ropa a la última moda y decoración siempre nueva en sus hogares. Esto aumenta el sistema de recompensa, potencia la adicción y hace que quien la padece tenga más dificultad en reconocerla como un problema. Son los círculos cercanos de quien sufre de oniomanía los que padecen las consecuencias del trastorno.

Comorbilidad

Un gran porcentaje de personas con oniomanía sufren de trastorno por déficit de atención e hiperactividad. La depresión y el consumo de sustancias también se encuentran en la lista de condiciones que suelen presentar estos adictos. Además, la comorbilidad es mayor en hombres.

Tratamiento

A pesar de que existen aún pocos estudios relacionados con el tratamiento de este desorden, se ha demostrado que la terapia conductual, especialmente en grupo, es de alta efectividad.

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