Un bol lleno de judias de caramelos, beans

Lean: drogas que no son golosinas

Cubos de hielo nadan entre caramelos en un brebaje de color púrpura intenso. Las manos que lo sujetan no tienen permiso para entrar en un bar, pero eso no impide que los vasos circulen. Una nueva bebida está de moda entre los jóvenes; se llama lean.

Una imagen borrosa de una chica que parece haber consumido alguna sustancia tóxica

Qué es el ‘lean’

Usualmente este cóctel no tiene alcohol. El protagonismo en el lean lo tienen los jarabes para la tos con codeína o dextrometorfano, que se mezclan con bebidas gaseosas, caramelos y gominolas. El uso de jarabes para la tos como drogas recreativas no es reciente, pero esta nueva presentación les ha dado un gran impulso en los últimos años, especialmente entre los jóvenes.

Una de las cosas que más preocupa a las autoridades es la apariencia inofensiva que tiene el lean y cómo es percibido por adolescentes y preadolescentes. Su aspecto infantil puede engañar sin dificultad. Los padres han llevado estos ingredientes a la boca de sus hijos desde edades muy tempranas, por lo que resulta muy fácil que los jóvenes no alcancen a ver que corren peligro real al consumir esta droga.

Cuestión de proporciones

La codeína y el dextrometorfano se usan en medicina como supresores de la tos, pero las cantidades que se ingieren con el lean llegar a ser veinte veces mayores a las dosis prescritas para un adulto. Los efectos, como sugiere su nombre en inglés (recostarse, apoyarse), son los típicos de drogas depresoras y sedantes.

Imagen en la que se ve un medidor de líquido sobre una pared, como una presa, una piscina

Por lo general, los jarabes con codeína no pueden conseguirse sin una receta médica. La codeína es un alcaloide que se obtiene a partir del opio. Una vez ingerida, esta es transformada en morfina por el hígado. Los opiáceos (como la heroína) son ampliamente conocidos por su potencia adictiva. La adicción a la codeína se instala con rapidez. Cuando se le suprime el suministro de codeína a un adicto, su cuerpo reacciona como si estuviera enfermo —porque, de hecho, lo está—, presentando trastornos digestivos, dolor abdominal agudo, sudoración, irritabilidad, calambres musculares, insomnio y pérdida del apetito.

Por otro lado, los jarabes con dextrometorfano se expenden sin prescripción médica en cualquier farmacia. En dosis altas, el DXM causa sedación, disociación, alucinaciones y pérdida de la noción del tiempo, aunque también puede acarrear vómito, espasmos, fiebre, pánico, pérdida de la memoria y depresión. Su uso prolongado genera tolerancia, dependencia física y psicológica.

Con bombo y platillo

A su atractiva presentación se le suma la entusiasta promoción que le hacen algunos cantantes de géneros urbanos en sus letras, especialmente los de trap:

Esta combinación parece una obra maestra de la mercadotecnia que se vislumbra como una potencial nueva puerta de entrada al mundo de las drogas para sujetos más jóvenes que nunca.

Una señal en la que pone drugs y apunta hacia una puerta

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