perro y gato

Las mascotas son terapéuticas para superar adicciones

¿Por qué tenemos mascotas?

Porque son nuestras amigas. Y son justamente las buenas amistades (esas que nos quieren y que nos ayudan a crecer) las que necesitamos para dejar atrás alguna adicción.

Los beneficios terapéuticos de los animales de compañía están bien documentados desde hace más de dos siglos, y van desde la prevención de eventos cardíacos hasta el tratamiento de enfermedades mentales.

Los fuertes lazos emocionales que se forman entre una mascota y su dueño pueden ayudar a recuperar a una persona con una adicción grave, cuya enfermedad ha desajustado el orden de su vida. El adicto que consigue establecer una sencilla rutina de alimentación, paseo e higiene de una mascota aumenta también sus posibilidades de reconstruir su sentido de responsabilidad consigo mismo y con los demás.

Dar es recibir

Cuando el adicto descubre que es capaz de hacerse responsable de las necesidades de otro ser vivo que le devuelve el esfuerzo con efusivo afecto, su autoestima se ve reforzada de forma positiva, al tiempo que encuentra motivos para sobreponerse a su enfermedad.

Los perros y su efecto contra recaídas

Los perros son las mascotas más indicadas para ser animales de asistencia terapéutica para adictos, pues suelen ser muy afectuosos y empáticos, justo lo que el paciente necesita para reducir sus niveles de estrés y ansiedad, mientras combate el fuerte deseo de volver a consumir. Mucho hemos hablado del importantísimo papel que cumple la familia en el proceso de recuperación del adicto; en este sentido, una mascota es un ser querido que puede ofrecer mucho soporte emocional y distracción en los momentos difíciles de la abstinencia.

El cerebro de un adicto sufre de desajustes en sus niveles normales de endorfinas, serotonina, oxitocina y dopamina debido a los abusos a los que ha sido sometido. Estas son las sustancias que nos hacen sentir bienestar, alegría y motivación de manera natural. El organismo produce descargas de ellas en situaciones cotidianas, como al recibir un cumplido, hacer ejercicio, comer un plato delicioso o abrazar a un ser querido. De igual manera, se ha probado que la compañía de una mascota, especialmente de un perro, eleva los niveles de estos cuatro precursores de la felicidad.

Ya sea por los paseos al aire libre con la luz del sol (que reducen la depresión), por la satisfacción que se experimenta al cuidar de otros o por el apoyo emocional que nos brindan, los amigos caninos ayudan a suplir las deficiencias bioquímicas que atraviesa un individuo que intenta apartarse de la adicción, al tiempo que contribuyen a forjar hábitos saludables para su recuperación.

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