Las enfermedades del vapeo

Cuando los cigarros electrónicos, ahora ampliamente conocidos como vapers, irrumpieron en la escena, parecían la tierra prometida. Estos dispositivos futuristas se presentaban como todo lo que cualquier fumador pudo haber soñado alguna vez: desde una herramienta para superar progresivamente la adicción a la nicotina, hasta una posibilidad para conservar todos los valores sociales y culturales del hábito de fumar, desterrando para siempre los indeseables problemas de salud que acarrea; además, con sabores añadidos de lo que quisieras. También se podían utilizar en espacios cerrados y su «humo» era mucho más vistoso y espectacular. ¿Qué más se les podía pedir?

Triste pero afortunadamente, pasaron poquísimos años antes de que resultara evidente que el vapeador no era lo que prometía ser.

Una nueva forma de fumar, pero fumar al fin

En el cigarrillo electrónico no hay combustión, pero eso no significa que los líquidos (e-liquids) que el cigarrillo electrónico pulveriza no se calienten. Las sustancias que entran a los pulmones y que se liberan en el entorno del vapeador también son dañinas. Tal vez las consecuencias no sean las mismas, especialmente si se vapea sin nicotina, pero definitivamente no es como merendarse una manzana.

A pesar de esto, la normativa para el vapeo es aún muy laxa en España, ¡incluso para el vapeo con nicotina! Son muy pocos los lugares en los que está prohibido vapear con nicotina. Incluso, es perfectamente legal hacerlo en establecimientos cerrados, como bares, centros comerciales y cines. El País Vasco es el único lugar de España en el que la normativa para los vapeadores es idéntica a la del cigarrillo tradicional.

Riesgos generales

A medida que pasa el tiempo, aumenta la evidencia que relaciona el uso de cigarrillos electrónicos con determinadas condiciones de salud, y la lista crece constantemente. Los aerosoles de los cigarrillos inflaman los tejidos pulmonares y disminuyen sus capacidades para combatir infecciones.

En la reciente pandemia de COVID-19, los usuarios de vapers se incluyeron entre las poblaciones con un factor de riesgo mayor en caso de contraer la enfermedad. No se hacía distinción entre aquellos que vapeaban con nicotina, con tetrahidrocannabinol o, incluso, solo saborizantes.

Pop-corn lungs

Los pop-corn lungs (en inglés: pulmones de palomitas de maíz) son la condición pulmonar más comprobada del vapeo. El nombre científico es mucho menos divertido que el común: bronquiolitis obliterante. Originalmente, se trata de una enfermedad infantil rara en la que se inflaman y obstruyen las vías respiratorias más pequeñas (bronquiolos), dando lugar a un conjunto de cicatrices que necrosan y obliteran de manera irreversible estas vías.

En el caso de los vapers, es resultado de la inhalación de diacetilo, un aditivo que se utiliza en la insdustria alimentaria y que se encuentra también en los e-liquids saborizados. Aunque la comunidad de vapers asegura que la exposición a esta sustancia es mínima y no representa un riesgo real de pop-corn lung, la verdad es que existen casos registrados de adolescentes con diagnósticos de esta enfermedad. Los líquidos más peligrosos en este sentido parecen ser los saborizados y los que contienen THC (el principio activo de la marihuana).

EVALI

El vapeo también ha traído sus propias enfermedades. Es el caso del EVALI, una condición que inicialmente puede parecerse a la neumonía, pero si no es correctamente diagnosticada y tratada a tiempo puede traer consecuencias peligrosas. El causante es el acetato de vitamina E, un aditivo que no representa ningún riesgo si es ingerido o utilizado de forma tópica, pero que ha demostrado su peligrosidad si se inhala.

La mayoría de los datos provienen de Estados Unidos, donde ya se han diagnosticado más de 2600 casos de EVALI. El rango de edad más frecuente es de 18 a 24 años, pero un 15% de los pacientes han sido menores de 18 años; de estos, un tercio ha requerido intubación o asistencia mecánica para la respiración y 57 han fallecido.

El aditivo se ha ido retirando progresivamente del mercado, pero los especialistas insisten en que los e-liquids contienen una gran cantidad de sustancias cuyas consecuencias son aún desconocidas y poco estudiadas.

El riesgo más grande

El mayor riesgo para salud cuando se habla de vapers sigue siendo la percepción de seguridad y su amplia difusión y promoción entre poblaciones extremadamente jóvenes. Aunque la legislación española prohíbe su uso antes de los 18 años, la realidad mundial es muy distinta, e inevitablemente afecta la percepción de peligrosidad tanto de padres como, especialmente, de adolescentes.

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