catha edulis

Khat: la coca africana

En el trópico africano crece un arbusto que alcanza los 8 metros de altura y condiciona la vida de países enteros. Se trata de la Catha edulis, mejor conocida como Khat. Sus hojas se mastican desde la antigëdad para obtener efectos estimulantes.

Los orígenes

Cuenta la leyenda que dos santos pasaban la noche orando, pero con frecuencia se adormecían, interrumpiendo así sus oraciones. Rezaron entonces a Dios para que los mantuviera despiertos. En respuesta a sus plegarias, se les apareció un ángel que les mostró la planta de Khat.

En efecto, tradicionalmente el Khat se consumía en relación con rituales religiosos, durante los cuales se bebía café y se masticaba Khat para, como los santos de la leyenda, rezar más. Sin embargo, gracias a sus propiedades, poco a poco se fue extendiendo a otras esferas: bodas, funerales y reuniones de negocios.

Además de las propiedades estimulantes valoradas en su origen, la planta produce sensación de bienestar, intensifica la autoestima, potencia la imaginación y la asociación de ideas, y estimula la locuacidad. Es por estas razones que hoy en día el Khat juega un papel crucial en la sociedad yemení, tal como aseguró en una entrevista televisada el presidente de Yemen, donde el 90% de los hombres mascan Khat de forma habitual. En Somalia, ocho de cada diez personas son condumidores de khat, y su cultivo genera un beneficio de 50 millones de dólares.

Pero la importancia social del Khat no se limita a los aspectos positivos: en Yemen, con frecuencia, la mitad de los ingresos familiares se destinan al consumo; mientras que en algunas ciudades de Somalia, un individuo puede llegar a gastar un cuarto de sus ingresos diarios. Esto, naturalmente, implica una desatención de otras necesidades económicas y sociales del núcleo familiar, además de la reducción de jornada laboral que conlleva el consumo.

Efectos físicos

Durante el consumo, se pueden producir palpitaciones y taquicardia, los ojos se proyectan hacia adelante, la pupila se dilata y la conjuntiva se congestiona. Aunque la ingesta de líquido aumenta, se inhibe el estímulo de la micción, generando a largo plazo problemas en el aparato urinario. También causa estreñimiento.

El consumo sostenido produce hiperglucemia como consecuencia de la ingesta de bebidas azucaradas (que normalmente acompañan las sesiones de Khat) y la sensación de saciedad, que lleva a los consumidores a saltarse comidas. Estas dos cosas se retroalimentan, causando cuadros de diabetes. Por otro lado, el Khat tiene un efecto de aumento de la libido, pero también retarda la eyaculación. Con el tiempo, pueden producirse disfunciones sexuales.

La expansión del consumo

Los efectos psicoactivos del khat solo se preservan en las hojas frescas. Desde su cultivo hasta su consumo, pueden pasar dos o tres días como máximo antes de que se pierdan sus propiedades. Durante siglos, esta limitante evitó que se difundiera su uso a otras latitudes; sin embargo, el auge del tráfico aéreo facilitó la difusión del khat. Los primeros lugares a los que llegó fueron Gran Bretaña y América, y solo en tiempos recientes comenzó a extenderse su uso en el resto de Europa, donde su consumo está prohibido (aunque es lícito tener la planta con fines ornamentales).

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