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Etapas de la adicción

Si atendemos a la definición de la RAE, la adicción puede describirse como una “dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio psíquico”.

La vulnerabilidad frente a una adicción depende de múltiples factores, como el tipo de sustancia o experiencia en cuestión y puede variar de una persona a otra, además de verse afectada tanto por factores ambientales como genéticos.

En cualquier caso, la adicción rara vez aparece de la noche a la mañana, se trata del resultado de un proceso que suele comenzar con un uso recreativo o puntual y se convierte en adicción como resultado de una progresión que pasa por distintas etapas.

Iniciación

El paso inicial en cualquier tipo de adicción es probar por primera vez la sustancia o experiencia adictiva, que no tiene que ser necesariamente ilegal. Puede tratarse de algo tan sencillo como tomar el primer trago o fumar un cigarrillo.

A menudo, aunque no siempre, esta etapa sucede durante la adolescencia y puede venir determinada o condicionada por razones tan diversas como la curiosidad, la presión social en el entorno de amigos, la personalidad o el entorno familiar. Una vez se ha probado una sustancia o experiencia, se puede pasar a la etapa de experimentación o bien no seguir más allá por haber quedada satisfecha la curiosidad inicial.

Pero esta etapa puede presentarse en otras fases de la vida, en momentos en los que necesitemos un cambio de rutina o deseemos experimentar algo nuevo. Puede ocurrir también que no se trate de algo relacionado con la diversión y que probemos, por ejemplo, a usar marihuana para minimizar el dolor proveniente de una enfermedad crónica o que comencemos a utilizar un medicamento recetado por el médico para aliviar un estado de dolor puntual. En el caso de medicamentos legales, su uso prescrito por un facultativo y tomado bajo su supervisión puede ser un arma necesaria ante una situación determinada que requiera su consumo. Sin embargo, automedicarse puede abrir la puerta a estados de vulnerabilidad a la dependencia y posibles adicciones.

Experimentación

La etapa de experimentación comienza cuando se hace uso de las sustancias adictivas (en adelante vamos a centrarnos en este tipo de adicción) en situaciones específicas. Generalmente se asocia a momentos de diversión y relajación, como fiestas o situaciones de estrés, o, como hemos visto, a necesidades de otro tipo.

En esta fase, independientemente de que el consumo pueda ser excesivo en algún momento puntual, no hay dependencia. Es decir, la persona decide a nivel racional consumir más o menos teniendo en mente los posibles riesgos, pero no está gobernada inconscientemente por una respuesta automática, como ocurrirá en etapas posteriores del proceso de adicción.

En la etapa de experimentación se hace un uso ocasional de forma voluntaria y la persona puede pasar días o semanas sin tomar ninguna sustancia.

Uso regular

A medida que la persona se convierte en usuario habitual de una determinada sustancia, comienza a mostrar un patrón de consumo. Puede ser que no consuma diariamente, sino solo en determinados momentos (los fines de semana o mientras pasa tiempo con amigos) o cuando se dan una serie de circunstancias (estar estresado, triste, sentir dolor o necesitar estar activo para estudiar o trabajar…). Aunque en principio el consumo haya sido social, puede que en esta etapa se empiece a consumir también en soledad.

Además, pueden empezar a surgir problemas relacionados con efectos negativos del consumo (como resacas) o preocupaciones acerca de la falta de disponibilidad de la sustancia cuyo uso puede empezar a ser cada vez más frecuente. Es en este punto cuando pueden comenzar a surgir los primeros signos de adicción a medida que la sustancia se vuelve cada vez más importante en la vida de la persona, que ha comenzado a incorporarla a sus rutinas habituales.

Aún no se es dependiente de la sustancia a nivel físico o psicológico, pero se está comenzando a entrenar al cerebro a responder a las recompensas que provoca su consumo (reducción del estrés, alivio del dolor, sueño satisfactorio, diversión…).

En esta fase aún se tiene control sobre el consumo, presumiblemente podríamos dejarlo si quisiéramos, pero es también muy probable que no queramos hacerlo. Generalmente, en este punto el consumo apenas interfiere de modo negativo en nuestra vida, simplemente nos hace sentir mejor en uno u otro sentido.

Uso arriesgado

A medida que aumenta el consumo, la sustancia puede empezar a afectar negativamente a la vida del adicto, que puede, por ejemplo, conducir bajo la influencia de la sustancia en cuestión. Llegados a este punto, las relaciones familiares o con amigos pueden comenzar a deteriorarse y la adicción puede afectar al rendimiento en los estudios o en el trabajo. Es muy posible que el patrón de comportamiento de la persona haya cambiado y que comience a hacer cosas que no hubiera considerado en el pasado, como tener relaciones sexuales sin protección cuando se está bajo los efectos del alcohol o las drogas.

En esta etapa puede ocurrir también que la persona se dé cuenta de que tiene un problema con el consumo cuando su pareja rompe con ella por este motivo o pierde el trabajo debido a su hábito. Llegados a este punto es difícil imaginarnos sin consumir, a pesar de que seamos conscientes de que hacerlo provoca que estemos perdiendo el control de nuestra vida.

Hay que tener especial atención en el caso de los jóvenes, en los que el consumo problemático puede ser parte del comportamiento de riesgo propio de la adolescencia. Muchos pueden superar esta fase a medida que maduran y desarrollan una identidad y personalidad sólida, pero otros seguirán progresando en las etapas de la adicción o incluso pasarán a probar sustancias más adictivas.

Dependencia

En esta etapa, la persona ha desarrollado tolerancia a la sustancia y necesita una cantidad mayor para lograr el mismo efecto. Además, puede haber dependencia física si la ausencia de consumo provoca abstinencia (calambres musculares, temblores, aumento de la frecuencia cardiaca, vómitos o fiebre son algunos ejemplos). Por último, puede llegar a existir también dependencia psicológica, con deseos intensos de consumir la sustancia. En este momento, puede aumentar tanto la frecuencia como la cantidad de sustancia consumida.

Es importante apuntar aquí que la tolerancia física puede ocurrir también cuando se toman los medicamentos recetados según las instrucciones de su médico.

Se trata de estados acumulativos. Es decir, antes de llegar a ser psicológicamente dependiente se habrá experimentado una dependencia física y, de forma previa a esta, se habrá desarrollado tolerancia.

El cerebro está programado para responder positivamente a ciertas sensaciones, un sistema conocido como la vía de recompensa. La dependencia ocurre cuando el cerebro se acostumbra tanto a las sensaciones generadas por una sustancia que la necesita para funcionar. En esta fase de dependencia, dejar el consumo por nuestra cuenta no suele ser una opción, es generalmente necesario recibir ayuda profesional para evitar recaídas.

Trastorno por consumo de la sustancia o adicción

En esta etapa, la dependencia adquiere un carácter compulsivo y la persona no puede afrontar su vida diaria sin la sustancia a la que es ya adicta, no es capaz de controlar su uso pese al daño que pueda provocarle, e incluso mentirá respecto a la cantidad consumida. A estas alturas, es muy probable que haya abandonado otras actividades que antes le resultaban placenteras y puede que evite a familia o amigos. Además, no reconocerá sus problemas de comportamiento o en su relación con los demás.

Este tipo de trastorno adictivo está considerado como una enfermedad crónica, afecta la memoria, la motivación, el aprendizaje y, como hemos visto, los circuitos relacionados con la recompensa en el cerebro, debido a que el uso crónico de sustancias inunda el cerebro con dopamina: primero le enseña a usar más de esa sustancia que produce un efecto tan placentero y luego evita que su cerebro produzca suficiente dopamina por sí solo, por lo que debe continuar consumiendo la sustancia para sentirse feliz o simplemente normal.

Existen factores genéticos que pueden estar involucrados en la adicción, lo que hace que ciertas personas sean más propensas a avanzar a esta etapa que otras, pero nadie está exento del riesgo y no hay que subestimar nunca el poder adictivo del consumo descontrolado de determinadas sustancias.

Tratamiento

Comprender las etapas de la adicción es importante para ser conscientes de cómo el uso de ciertas sustancias puede convertirse en una adicción que haga que perdamos el control de nuestra vida y dañe nuestras relaciones y nuestra salud.

La buena noticia es que hay ayuda disponible, profesionales conocedores de los mecanismos y procesos que permiten superar las adicciones. Aunque tengamos presente que no hay que esperar a ser adicto para detener el proceso. Los expertos en adicciones están disponibles para ayudar en cualquiera de las fases, desde brindar educación y asesoramiento en la etapa experimental hasta ayudar a romper el vínculo físico y psicológico con las drogas en la etapa de adicción.

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