El consumo de ansiolíticos en España

España y Portugal son los países europeos que más ansiolíticos consumen. Desde 2013, los números de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos evidencian que los españoles ocupan el segundo lugar de Europa en consumo ansiolíticos, con una demanda que se muestra en continuo aumento.

Los ansiolíticos son fármacos psicotrópicos diseñados para ralentizar la actividad del sistema nervioso. Se utilizan para tratar depresiones y trastornos de ansiedad, de personalidad o de sueño.

Es posible que el alto consumo de este tipo de pastillas se deba a una arraigada y peligrosa propensión a la automedicación en la sociedad española, aunada a la percepción de inocuidad que se tiene de estos medicamentos debido a su bajo coste. Esto hace que el acceso a estos fármacos sea muy fácil. Adicionalmente, algunos facultativos extienden recetas de ansiolíticos con la esperanza de que los pacientes puedan superar una crisis temporal rápidamente, pese a que muchas veces estas son, en realidad, la punta del iceberg de otras condiciones más imbricadas que deberían examinarse con detenimiento y trabajarse con terapias menos inmediatas. Aunque la intención es buena, en algunos casos se abre la puerta a nuevos problemas.

En España, cerca de dos millones y medio de personas toman ansiolíticos diariamente, cifra que triplica la de otros países europeos como Alemania. Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, en 2019 los principios activos ansiolíticos más consumidos en España fueron el Lorazepam (39.77%), el Alprazolam (27.55%) y el Diazepam (17%).

En la actualidad, entre otros usos contraindicados de los ansiolíticos están los fines recreativos, hay quienes los consumen con el objetivo de potenciar o regular el efecto de otras drogas. No obstante, no son pocas las personas que también sostienen un consumo de ansiolíticos problemático. Aunque no suelen ser los primeros en los que pensamos cuando se habla de abuso de sustancias, la adicción en la tercera edad, especialmente asociada a medicamentos, es bastante frecuente.

Si bien los ansiolíticos prescritos se producen en condiciones de rigurosa seguridad, no hay nada que el prospecto pueda hacer si el medicamento se utiliza de forma abusiva. A largo plazo, los ansiolíticos pueden generar adicción, causar trastornos mentales graves, deteriorar la memoria y ocasionar accidentes.

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