Drogas: la puerta a enfermedades mentales latentes

El cerebro humano funciona, en gran medida, en base a procesos químicos y las drogas son sustancias químicas que actúan sobre el organismo. Resulta evidente entonces, que las drogas tienen un efecto directo sobre el desarrollo de la capacidad cognitiva y la estabilidad mental.

Con frecuencia, la adicción a las drogas y las enfermedades mentales coexisten. A esto se le llama comorbilidad. El término aplica también a otras enfermedades que se presentan al mismo tiempo o una después de la otra, pero que de alguna manera se influyen mutuamente.

Imagen de una chica que capta el movimiento de su cabeza hacia delante y hacia atrás

En la comorbilidad, hay un trastorno primario y uno o varias enfermedades secundarias. Los síntomas de adicción y trastorno psíquico interactúan y se condicionan, por lo que a veces es difícil determinar cuál de las dos patologías es la principal y cuál es la secundaria, o si ambas fueron detonadas por un tercer factor (como el trastorno por estrés postraumático, por ejemplo) y son, en realidad, ambas secundarias. En este sentido, podemos definir relaciones causales y relaciones de riesgo.

En la relación causal, la adicción genera una patología mental; por ejemplo, un alcohólico puede desarrollar un trastorno depresivo originado por su adicción. En la relación de riesgo, en cambio, un trastorno psiquiátrico puede ser determinante para que el individuo desarrolle una adicción; por ejemplo, una persona que sufra de ansiedad podría recurrir al alcohol para mitigar el miedo y la hiperactividad. Una vez que ambas patologías están presentes, se modifican mutuamente.

Imagen de una estantería donde se ven muchas botellas de alcohol borrosas

En el primer caso, es muy arriesgado afirmar que, de no haber existido la adicción, no se hubiera desarrollado el trastorno psíquico. Lo que sí es posible decir es que el consumo de sustancias aumenta el riesgo de desarrollar trastornos para los que ya se tiene una vulnerabilidad, por ejemplo, genética.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Almería observó a 308 estudiantes y su consumo de alcohol, cannabis y cocaína para determinar si los consumidores tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos esquizofrénicos.

Si bien el diseño del estudio no permite definir una relación causal directa, sí demuestra que el consumo de estas drogas genera vulnerabilidad psicológica a la esquizofrenia.

Portada de la revista en la que se publicó el estudio
Haz clic en este enlace para acceder al estudio

Según el estudio, los jóvenes que consumen tienden a separarse del resto de sus amigos y a disfrutar progresivamente menos las actividades no relacionadas a las drogas (uno de los síntomas de adicción), entrando en una dinámica de aislamiento y consumo que, finalmente, puede conducirlos a presentar conductas propias de la esquizofrenia.

Imagen de un salón comedor con mesas grandes

Lo más recomendable, como en todos los casos, es la prevención del uso de sustancias. Sin embargo, una vez que adicción y patología mental coexisten, lo mejor es tratar ambas para aumentar las posibilidades de recuperación.

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