Drogas inteligentes, ¿qué son y quiénes las usan?

A simple vista, puede pensarse que cualquier cosa que aumente la eficiencia y la inteligencia de un individuo es algo positivo y deseable a los ojos de nuestra sociedad, donde la productividad es un valor indiscutible. Precisamente por eso, ciertas sustancias se han ganado el amable nombre de “drogas inteligentes”, lo que hace que no suenen tan peligrosas como el resto de las drogas proscritas.

En su mayoría, hablamos de productos legales, que se venden como potenciadores de la memoria, la capacidad heurística, la agilidad mental y la concentración. Algunos de ellos son de muy fácil acceso, y otros solo se expenden bajo prescripción médica a pacientes con ciertas condiciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Existen tres niveles generales de productos que se venden como “drogas inteligentes”. Pasaremos brevemente por los dos primeros, para luego detenernos en aquel grupo de nootrópicos que merece un mayor cuidado.

Productos que se ofrecen como potenciadores del cerebro

Los complejos vitamínicos con vitaminas del grupo B y Omega 3, así como las vitaminas D, C, K y E. La principal precaución que hay que tener con estas sustancias es la ingesta excesiva, que puede causar problemas hepáticos, digestivos y nerviosos. En general, una alimentación variada y saludable puede asegurar las cantidades óptimas de todos sus compuestos sin que sea necesaria una ingesta suplementaria.

Potenciadores mentales vinculados con los alcaloides

Se pueden encontrar, por ejemplo, en el café, el té, la guaraná o el mate. Existen distintas presentaciones de pastillas con altas cantidades de cafeína. Algunas fórmulas también contienen el aminoácido L-teanina, que es capaz de producir una sensación de relajación física y mental. La combinación de este aminoácido con la cafeína produce un resultado superior a la suma de sus efectos individuales, logrando un estado de estimulación y concentración simultáneas. Esto resulta favorable como potenciador cognitivo. Hay que tomar en cuenta que estos productos son muy concentrados, por lo que superan considerablemente las cantidades habituales de una taza de té o de café, de tal manera que se desaconseja su uso si se tiene o se sospecha de afecciones cardíaca o nerviosas. De igual manera, es importante advertir que, por muy extendido que sea el uso del café en nuestra sociedad, no deja de ser una droga capaz de generar adicción.

Grupo de drogas nootrópicas

Son sustancias sintéticas diseñadas para mejorar la memoria, la inteligencia, la creatividad, la atención o la concentración. Para caracterizar una droga como nootrópica, se deben tomar en cuenta algunas condiciones muy estrictas, que dejan por fuera a muchas otras drogas que también son estimulantes y aumentan la creatividad. Con los nootrópicos no se busca alterar la percepción de la realidad mediante efectos sedantes o estimulantes. Muchas de estas drogas son recetadas por los médicos a pacientes con distintas enfermedades como Alzheimer, Narcolepsia, Parkinson, depresiones o TDAH, pero también es común encontrarlas promocionadas en Internet como fármacos para personas saludables, lo cual es algo muy delicado.

Basta con revisar el prospecto del Modafinil (una de las drogas más “seguras” y más populares entre ciertos círculos estudiantiles) para sospechar que no es una golosina inocua para la salud. En él, se desaconseja su uso si se sufre de irregularidades cardíacas o hipertensión; o si se ha tenido alguna vez depresión, ansiedad, psicosis o alguna adicción. El folleto también advierte que el Modafinil puede causar dependencia.

Otra de las favoritas por tradición es el Piracetam o Nootropil, un protector neuronal que se inventó en los años 50. Se utilizó inicialmente para tratar la epilepsia, y actualmente se emplea en pacientes con deterioro cognitivo causado por la edad. Actúa sobre el metabolismo de las neuronas, contribuyendo a su captación de oxígeno. Las mayores contra-indicaciones están relacionadas con insuficiencia renal. Los entusiastas de las drogas inteligentes suelen combinarlo con otras sustancias, lo que puede ser potencialmente peligroso.

Existen otros muchos medicamentos que producen efectos puntuales sobre ciertos aspectos del cerebro, con más o menos inmediatez, pero es importantísimo recordar que ninguno de ellos está exento de efectos secundarios. Por otro lado, también es necesario destacar que la mayoría de estos suelen producir el resultado opuesto al deseado si se excede la dosis adecuada. En cualquier caso, por muy accesibles que sean, la automedicación de este tipo de drogas se desaconseja categóricamente. Lo más recomendable es consultar a un profesional de la medicina antes de aproximarse a cualquier sustancia que pueda causar algún tipo de dependencia y otros perjuicios a la salud.

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