¿Cuánto tiempo de una vida puede robar la heroína?

Para nadie es un secreto que la heroína es una sustancia sumamente nociva y que su capacidad de crear adicción física, aunada con la necesidad que genera de aumentar progresivamente la cantidad que se consume, empuja a los adictos a un acelerado bucle de deterioro en su salud.

Para quien está atrapado en sus redes quizá resulta visible, aunque sea difícilmente mesurable. Sin embargo, observando las estadísticas, es posible obtener una perspectiva cuantificable del tiempo que la heroína puede llegar a restarle a su vida.

Al igual que nos ocupamos en el pasado del tabaco, el alcohol y la cocaína, a partir de los datos recuperados de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental y la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos por Treatment4adicction, se pudo deducir que cada pinchazo de heroína le cuesta a un adicto crónico casi 23 horas de su vida. No hablamos aquí del tiempo en el que la intoxicación le impide realizar actividades productivas al consumidor, sino del deterioro en su salud que se traduce en un aceleramiento de su muerte.

Este cálculo se hizo observando la tasa de mortalidad de un enorme número de adictos a la heroína, estableciendo una media de consumo de tres inyecciones al día y comparando el primer dato con la esperanza de vida de la población general. Por supuesto, estas estimaciones se hicieron con consumidores crónicos y el resultado del que hablamos con esa inyección individual es una fracción del consumo acumulado en el tiempo. La fotografía completa nos dice que la edad promedio de muerte de un adicto a la heroína es de 37 años, mientras que la esperanza de vida de la población general en los Estados Unidos, sitio de donde se extrajeron los datos, es de 78 años. En conclusión, un dependiente a la heroína que haya empezado a consumir sostenidamente una dosis como la citada desde los 23 años se habrá quitado 41 años de su vida en solo 14 años.

Las enfermedades crónicas que puede desarrollar el adicto están principalmente relacionadas con el hígado y los riñones; neumonía u otras complicaciones respiratorias; infecciones de membranas cardíacas; colapso de las venas; enfermedades mentales; daño cerebral y reducción de la materia blanca; así como todos los peligros asociados a contraer enfermedades infecciosas como el VIH o la hepatitis. Por encima de todos estos riesgos se encuentra la posibilidad de sufrir una sobredosis.

Temporizador de muerte a la medida

La calculadora de adicciones de Mateusz Mucha y Dominika Miszewska usa datos como el tipo de sustancia, la dosis diaria, la edad a la que se empezó a consumir y la esperanza de vida del país del adicto y el tiempo durante el que se ha mantenido el hábito para arrojar un estimado de la vida perdida por un consumidor crónico.

En comparación con otras adicciones como el tabaco, la cocaína y el alcohol, la heroína ostenta una posición aventajada en el ranking de costo de vida para sus consumidores, pero a los estragos que hace a la salud de sus consumidores también habría que sumarle las larguísimas horas en las que sus consumidores se pierden entre brumas de improductividad y destrucción personal.

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