Clairvius Narcisse, el hombre zombi que murió dos veces

Es una discusión abierta desde 1980: ¿los zombis haitianos son reales o son producto de una especie de alucinación colectiva? Y, si su historia es cierta, ¿son víctimas de la tetrodotoxina y las drogas alucinógenas o son el resultado de una sugestión tan fuerte que parece magia? Veamos.

Qué sucedió con Clairvius Narcisse

Años 60: Clairvius Narcisse acude al hospital con fuerte fiebre y náuseas. Además, escupe sangre. Al parecer, recientemente había discutido con su hermano por unas tierras recibidas en herencia (y otras fuentes apuntan a que también había abandonado a sus hijos en el pasado, razón por la cual otras personas podían querer perjudicarlo).

Después de un par de días de diagnósticos inciertos, Clairvius Narcisse fallece el 2 de mayo de 1962, por primera vez. Su cuerpo fue refrigerado y sepultado.

Por lo tanto, ese debería ser el fin de la historia de Clairvius de no ser porque el 18 de enero de 1980, 18 años después, se encontraba semidesnudo, vagando a las afueras de su pueblo natal. Se aproximó a su hermana, Angelina Narcisse, quien lo reconoció de inmediato, no solo por su aspecto, sino por las referencias a información íntima de su pasado común. Otros pobladores (más de 200) estuvieron de acuerdo: no había duda, se trataba de Clairvius.

¿Tiene explicación lógica?

El caso ocasionó revuelo internacional. La BBC envió a un equipo de reporteros, el canadiense Wade Davis realizó un trabajo antropológico que se convirtió en libro (La serpiente y el arco iris) y después en película, y varias investigaciones científicas (y pseudocientíficas) intentaron aclarar lo ocurrido. Según contó Clairvius, un bokor (un brujo del vudú) lo mantuvo esclavizado en una plantación de azúcar junto con muchos otros zombis, como él.

Las investigaciones de Davis lo llevaron a mostrar al mundo una práctica de vuduismo que, con el tiempo, se revelaría más común de lo esperado. Clairvius habría sido envenenado con tetrodotoxina (TTX), una potente toxina que se encuentra en los peces globo y que produce una reducción del metabolismo que asemeja a la muerte. La respiración y la frecuencia cardíaca son casi imperceptibles, por lo que a la víctima se le da por muerta. Sin embargo, sigue consciente.

Aparentemente, la tetrodotoxina fue acompañada con secreciones de Bufus marinus (sapo gigante o sapo de caña), que funcionaba a modo de anestésico. Una vez desenterrado, Clairvius habría sido tratado con antídotos y, luego, se le habría proporcionado una pasta de Datura stramonium. Esta planta también es tóxica, y puede provocar disociación, alucinaciones y pérdida de la memoria. En tiempos recientes, su fruto se ha utilizado para producir escopolamina, mejor conocida como burundanga, una droga que anula la voluntad y se ha empleado para perpetrar violaciones y otros crímenes graves.

Datura stramonium, de dbarronoss en Flickr

Gracias a la constante intoxicación por Datura, Clairvius Narcisse permaneció privado de voluntad y esclavizado durante dos años, hasta que el bokor responsable de su suerte fue asesinado. Sin la constante administración de la droga, Clairvius fue recuperando lentamente sus sentidos, y pasó los siguientes 16 años buscando a su familia, hasta que logró su objetivo.

Más casos de transformación zombi

Clairvius Narcisse es el primer caso médicamente documentado de una transformación zombi. La historia, conmovedora y cuanto menos sorprendente, atrajo la atención del mundo sobre una realidad que ha sido procesada, producida y consumida hasta la saciedad en la iconografía popular zombi. Aunque algunos investigadores desestimaron las hipótesis y el rigor científico de Davis, existen otros casos y otras fuentes que atestiguan acontecimientos similares.

Ya en 1938 la autora estadounidense Zora Neale Hurston había escrito el libro de no ficción Tell My Horse (Dile a mi caballo), en el que describía numerosos casos de vudú haitiano como el de Narcisse. Hace unos pocos años, el antropólogo y arqueólogo francés Philippe Charlier investigó sobre los entierros simbólicos del vudú haitiano. Charlier, de la mano del dibujante Richard Guérineau, transformó la información recaudada en un cómic de divulgación publicado en Francia por la editorial Le Lombard.

Les Zombies. La vie au-delà de la mort

Zombis o robos de identidad

Como resultado de sus investigaciones, Philippe Charlier también documentó casos de zombies sociales. Se trata de la suplantación de la identidad de una persona realmente fallecida (generalmente en circunstancias inesperadas) como mecanismo social para no afectar la continuidad de la vida de los supervivientes. Al zombi, un desconocido que asume la identidad del fallecido, se le instruye para cumplir mejor su rol, y hasta se le practican modificaciones corporales para que se asemeje más al fallecido.

Las investigaciones de Charlier demuestran que el fenómeno zombi en Haití no está del todo exento de sugestión. La influencia —mágica o psicológica, como se quiera ver— del vudú es real en el pequeño país del Caribe.

Después de todo, Clairvius Narcisse fue afortunado. La exposición a la droga fue lo suficientemente breve como para permitirle recuperar su vida, aunque le fueran 16 años en ello y continuara sosteniendo que su alma le había sido sustraída. En muchos otros casos, el trauma, sumado al daño psíquico causado por la Datura, son irreversibles.

Clairvius Narcisse murió por segunda vez en 1994, a los 71 o 72 años.

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