flor amapola dormidera

Cannabis vs. opioides para el alivio del dolor

Como resultado de la crisis de opioides en los Estados Unidos, han surgido numerosas campañas creadas para resaltar los peligros del abuso de estos fármacos en tratamientos para el dolor. Frente a esta situación la búsqueda de una alternativa menos peligrosa para el alivio del dolor está más presente que nunca en centros de investigación y de salud pública de todo el mundo, siendo el cannabis una de las propuestas más estudiadas. Pero ¿es realmente el cannabis una alternativa viable en el tratamiento del dolor?

Cannabis como tratamiento médico

Un estudio de la Universidad de Texas sugiere que en los estados de los Estados Unidos donde se han implementado leyes de uso medicinal de cannabis la prescripción de opioides ha disminuido en personas entre las edades de 18 y 54 años de edad. Este estudio usó los datos extraídos de beneficiarios de seguros médicos privados para expandir estudios anteriores basados en usuarios de Medicaid y Medicare, que son programas dirigidos por el gobierno federal de los Estados Unidos. Sin embargo, Mukaila Raji, autor del estudio y profesor de la rama médica de la Universidad de Texas, advierte que: «Aunque esto puede sugerir un beneficio a la salud pública, debe ser cuidadosamente examinado en varios grupos de personas para prevenir consecuencias involuntarias de cualquier legislación nueva sobre el cannabis».

¿Alternativa o reemplazo?

Otra ruta de investigación relacionada con opioides y cannabis es la posibilidad que que tienen los segundos para reemplazar al primero en usuarios asiduos de opioides sintéticos como analgésicos. Muchos estudios chocan en cuanto al éxito del cannabis como reemplazo de los opioides, sin embargo, lo que parece estar claro es que las personas que consumen ambos al mismo tiempo reportan mayor depresión, ansiedad y tendencia al abuso de sustancias. Un estudio publicado en el Journal of Addiction Medicine, indica justamente esto.

Andrew Rogers, estudiante doctoral de psicología clínica, dice: «Dado que el cannabis presenta propiedades potencialmente analgésicas, algunas personas buscan consumirlo para manejar su dolor». Esto, sin el control o la información adecuados, puede llevar a que una persona que consuma opioides sintéticos para tratar dolor crónico comience a consumir cannabis como una alternativa sin dejar de consumir los opioides primero. Según el estudio, estas personas no solo presentan un aumento de ansiedad y depresión, sino del consumo de tabaco, alcohol, cocaína y sedantes, entre otras sustancias.

Si bien la comunidad científica parece estar de acuerdo en que consumir ambas sustancias al mismo tiempo no es recomendable, la cuestión de la sustitución de uno por otro no está tan clara. Proyectos como el Programa Piloto de Alternativa a los Opioides, del estado de Illinois de los Estados Unidos, evalúa la posibilidad de reducir el consumo de opioides sintéticos, proveyendo a los sujetos que califiquen de dosis medicinales de cannabis. Este programa es supervisado por la Universidad de Illinois, que se encarga de analizar los datos obtenidos. Aún es muy pronto para tener datos certeros; sin embargo, la información preliminar indica que quienes se apuntaron para formar parte del programa lo hacían con la intención de encontrar una alternativa a los opioides y así poder dejar de consumirlos.

Este tipo de proyectos, junto al cada vez más creciente interés por la investigación sobre el cannabis, y las campañas que buscan crear conciencia sobre los riesgos de adicción y muerte como resultado del consumo de opioides sintéticos, han creado un ambiente que pareciera dirigirse inequívocamente a favor de menos regulación en cuanto al consumo de cannabis medicinal y mayor atención a la prescripción de opioides. Sin embargo, no toda la evidencia apunta a favor del consumo de cannabis medicinal.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de McMaster sugiere que la noción del cannabis medicinal como una droga de salida de los opioides no es real. Luego de un meta-análisis de diversos estudios que evaluaban el uso de cannabis medicinal en pacientes en tratamiento de metadona para dejar los opioides, no se encontraron señales de que los pacientes redujeran el uso de opioides ilícitos, o si quiera se mantuvieran en tratamiento. Otro estudio del Centro de Uso de Sustancia de la Universidad de British Columbia se opone a esto. Según el estudio, para las personas que usan opioides ilícitos para manejar dolores crónicos, el cannabis puede ser una alternativa menos peligrosa y con más beneficios.

El Dr. M-J Milloy, un investigador del Centro de Uso de Sustancia y autor del estudio dice: «En medio de la emergencia de salud pública causada por las sobredosis de opioides, los resultados sugieren que incrementar el acceso a cannabis para propósitos terapéuticos podrían ayudar a disminuir los riesgos de muertes por sobredosis causados por el uso de opioides ilícitos».

Frente a todo, balance

En cualquier caso, tanto opioides prescritos como el cannabis son sustancias con potencial para desarrollar ciclos de dependencia en la persona que los consumen, por lo que la información y regulación adecuada del consumo son de suma importancia. Ya hemos hablado anteriormente sobre el paso de un fármaco de medicina a adicción. Los estudios sobre los usos terapéuticos del cannabis pueden ser prometedores, pero si no se evitan los errores cometidos durante la propagación de los opioides prescritos para tratar el dolor, se corre el riesgo de cambiar una crisis por otra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Quieres recibir nuestra guía en PDF?

Déjanos tu email y la recibirás de inmediato
De conformidad con lo que establece la legislación vigente en materia de Protección de Datos de Carácter Personal, se le informa que los datos personales que nos facilite a través de dicho formulario serán tratados por HELP ADICCIONES, S.L., con la finalidad de gestionar su solicitud y enviarle información más detallada. Para más información consultar la política de privacidad.