Ansia de ansiolíticos

El 2,5% de la población española tiene un problema de adicción a los ansiolíticos, mientras que casi un tercio de los españoles los consumieron por lo menos una vez a lo largo de 2018. Visto así, las cifras no parecen demasiado alarmantes; sin embargo, estudios indican que este puede ser el inicio de una tendencia en aumento, y algunos hablan incluso de epidemia de ansiedad.

La ansiedad española

Hoy en día, la ansiedad le está costando a España el 2% de su PIB —a propósito de cifras alarmantes…—. Por primera vez en la historia se habla tanto y tan abiertamente de un trastorno mental. Hoy en día todo el mundo parece tener un problema, más o menos leve, más o menos severo, de ansiedad.

Mientras algunos buscan mecanismos para controlarla —como la meditación y el mindfulness; el yoga o el ejercicio físico en general; la crianza de mascotas o el cultivo de plantas; y hobbies varios—, muchos se sienten perdidos en cuanto a qué hacer. Aún más, la mayoría de las personas son incapaces de identificar la naturaleza del problema, y atribuyen sus malestares a causas físicas.

Un problema de atención primaria

Cuando una persona que sufre de ansiedad —sea consciente o no de ella— acude a su médico de cabecera, con frecuencia este le recetará benzodiacepinas, que deberían ayudarla a calmar los síntomas más severos. El problema es que una consulta de atención primaria dura, máximo, 10 minutos, y este podría ser poco tiempo para orientar apropiadamente a un paciente sobre su condición y los pasos a seguir para controlarla. Porque una pastilla contra la ansiedad no es una cura, es un paliativo.

«A veces lo único que necesita el paciente es hablar» «Pero no tenemos tiempo y esa saturación es la que muchas veces favorece la medicalización»

Afirma Caterina Vicens —doctora del centro de Salud de Son Serra-La Vileta y coordinadora de un estudio sobre la dependencia a las benzodiacepinas— para un reportaje de Jaume Bauzà en el Diario de Mallorca.

Después de 15 días o un mes…

La mayoría de los ansiolíticos se recomienda por un período máximo de 15 días; en todo caso, ninguno debería tomarse por más de 4 semanas. El problema radica en que si en ese tiempo el paciente no ha tomado conciencia de lo que le sucede y no busca mecanismos para manejar su ansiedad y romper los patrones que lo conducen a ella, en cuestión de días necesitará de nuevo el medicamento para sentirse bien. He ahí la adicción.

Es sobre un grupo de 532 personas, habitantes de Baleares, Cataluña y la Comunidad de Valencia, que la doctora Vicens condujo su estudio sobre la adicción a las benzodiacepinas. 75% de las personas eran mujeres de entre 50 y 60 años, lo cual deja muy claro cuál es el sector de la población más susceptible.

La buena noticia

La buena noticia es que el estudio terminó con un 45% de las personas involucradas totalmente recuperadas de la adicción, gracias a una disminución progresiva y controlada del consumo de los fármacos.

La dependencia —de sustancias, comportamientos o actividades— hace del individuo una persona vulnerable, porque es víctima de una enfermedad. Afortunadamente, esta no tiene por qué ser una enfermedad mortal. Es posible recuperarse de cualquier adicción con el acompañamiento adecuado. Si crees que tú o algún ser querido son dependientes, haz nuestro test de adicciones o ponte en contacto con nosotros para una atención más personalizada.

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