En los años 80, se hizo en los Estados Unidos una campaña mediática basada en un experimento de laboratorio con ratas. En el ensayo, conocido como la caja de Skinner, la rata presionaba un botón para auto administrarse dosis de heroína, cocaína y anfetaminas a través de un catéter previamente implantado. Las ratas -que, por supuesto, fueron muchas para que el experimento tuviera valor científico- se volvieron adictas y consumieron las sustancias hasta provocarse la muerte.

 

  • Vídeo de Partnership for a Drug-Free America:

 

La conclusión parece evidente: las drogas son adictivas. Y en efecto es así. Las sustancias químicas contenidas en las drogas y su efecto sobre el organismo generan adicción. Pero un experimento posterior, inspirado por el primero y llevado a cabo por Bruce Alexander, demostró que las cosas no son tan sencillas como parecían.

Mientras que en el primer experimento las ratas estaban solas en su jaula, sin nada más que aquel botón, en este segundo experimento las ratas eran muchas en el mismo recinto que, además, era una especie de parque de diversiones para roedores. Aquí había dos recipientes de agua: uno con agua sola y otro con agua que contenía morfina.

 

Imagen del comic que narra el experimento con ratas del entorno y el consumo de drogas

La historia del experimento en cómic en http://bit.ly/ExpParqueDeRatas

 

Las conclusiones del experimento anterior sugieren que las ratas escogerían beber el agua con morfina, pero los resultados fueron muy distintos. Como Alexander sospechaba, el problema no era la droga, sino las condiciones en las que la rata se encontraba.

En un ambiente estimulante, conocido como Rat Park (Parque de Ratas), en el que las ratas podían, además, desarrollar lazos afectivos entre ellas, el porcentaje de individuos que decidió volver al agua con droga fue mínimo.

Unas manos de mujer sostienen a un roedor

Este segundo experimento es importantísimo porque demuestra que –a pesar de que existen sustancias que causan adicciones– un ambiente estimulante y relaciones sociales sanas son factores cruciales para evitar que un uso recreacional y ocasional de sustancias se convierta en una adicción peligrosa y, muchas veces, mortal.

El problema es social, y tiene mucho que ver con las políticas del lugar en el que vivimos, pero en un entorno familiar se pueden desarrollar lazos lo suficientemente sólidos y hacer el esfuerzo por propiciar ambientes estimulantes que contribuyan a disminuir el riesgo de adicción, por ejemplo, en adolescentes. Según Bruce Alexander, la forma de evitar la adicción es “desarrollando y fomentando una cultura viable”.

 

¿Pero qué sucede con las adicciones ya instauradas?

 

Cigarrillo en vertical que se está consumiendo

Alexander también se hizo esta pregunta, e ideó una variación del experimento llamada “Kicking the Habit” (“Dejando el hábito”). Esta vez, las ratas eran inducidas a la adicción al proporcionarles únicamente agua con morfina durante 57 días. Una vez que tuvieron la opción de elegir entre agua con morfina y agua pura, las ratas en el Rat Park fueron más propensas a cambiarse al agua limpia que las ratas del grupo de control que se encontraban solas en jaulas tradicionales, porque no estar narcotizadas les permitía disfrutar más de las otras atracciones del parque.

Estas conclusiones se confirman con la observación de un evento real que tuvo lugar fuera del laboratorio, pero cuyos resultados son igual de importantes a nivel científico. Durante la Guerra de Vietnam, los soldados americanos empezaron a consumir heroína, y al menos un 20% de ellos había desarrollado adicción. Esto encendió las alarmas, pues se temía que los soldados traerían con ellos su adicción y todos los problemas que eso conlleva cuando volvieran a sus casas. Sin embargo, 95% de los adictos abandonaron espontáneamente el hábito a su regreso. 

Soldados de la armada americana sentados en una trinchera

En última instancia, la conclusión es que un individuo que consume drogas se verá impedido de llevar una vida normal -ya sea curiosear en cajas y latas, en el caso de las ratas, o cumplir con sus responsabilidades laborales, en el caso de los humanos-, por lo que preferirá no consumirlas si el entorno que se le plantea resulta agradable.

Si, en cambio, el entorno no ofrece más que soledad y aislamiento, como en el caso de la caja de Skinner; o miedo y angustia, como en el caso de los soldados en Vietnam, el individuo es más propenso a abandonarse a los narcóticos para buscar alivio o distracción.

 

 

Guía informativa contra las drogodependencias

¿Alguien cercano podría tener
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