Alcohol, drogas y ocio, una asociación mortal

Uno de los momentos elegidos para el consumo de alcohol es, fundamentalmente, los de ocio. Este siempre está asociado al consumo de cualquier sustancia que permita a la persona que lo disfruta olvidarse de las rutinas diarias y a centrarse en “pasarlo bien” alterando esa rutina y compartiendo la diversión con amigos. El momento de la toma de una o varias copas tras la jornada laboral puede representar un descanso, una relajación para olvidar los problemas del día a día. Pero también puede representar un serio riesgo para la salud de esta persona que lo necesita cada día.

Porque, cuando se necesita tomar una determinada sustancia para tener un momento de relajación, ya podemos hablar del riesgo de adicción. No olvidemos que la adicción es la necesidad de consumir una o varias sustancias, ya que de manera natural no se puede conseguir esa relajación.

Las personas que recurren a estas actitudes pueden justificarlo diciendo que no es el consumo de alcohol, tabaco e incluso cualquier otra sustancia, que buscan la complicidad y compañía de otras personas, pero la realidad es que ese consumo existe y puede representar un problema muy grande.

El alcoholismo social pasa casi desapercibido, ya que posiblemente el afectado no presente síntomas de embriaguez, solo toma “una copa con amigos”. De todas maneras, el efecto de este alcohol y las diversas sustancias es continuo y provoca que sus efectos se hagan notar igualmente, aunque no de manera explosiva como puede ser una borrachera al uso.

Una de las cosas que se deben de tener en cuenta es que estas personas tienen una adicción, con todos los riesgos y problemas que presenta este grave problema. Para solucionarlo es necesario cambiar los hábitos del enfermo. Se ha de evitar que se produzca esta situación. Lo ideal es que el enfermo abandone esta costumbre de acabar la jornada  laboral con una copa de alcohol o una o varias cervezas, pero si este quiere mantener la costumbre de reunirse con amigos, hay una gran variedad de bebidas que carecen de alcohol que son una alternativa para ese consumo.

Es importante estar´junto al enfermo, hacerle ver que esa actitud y costumbre puede traerle serias complicaciones en un futuro no muy lejano. La comunicación, la comprensión y la firmeza son partes fundamentales para la recuperación del enfermo y el abandono de estas costumbres nocivas para su salud, tanto física como mental.

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