La base del tratamiento es la psicoterapia grupal. La estructura consta de cuatro etapas:

-Desintoxicación.
-Deshabituación.
-Rehabilitación.
-Reinserción.

La premisa fundamental: no volver a consumir ninguna sustancia psicoactiva por el resto de la vida del enfermo. El objetivo: que el enfermo, una vez finalizado el proceso, lleve una vida absolutamente normal, cuya única limitación consista precisamente en no volver a consumir.
Uno de los fundamentos del éxito de este método es que los terapeutas son pacientes recuperados. Es decir, personas que conocen el proceso y que han sufrido la problemática, tanto de la vida en activo, como la recuperación. Esto produce un efecto espejo en el paciente, quien rápidamente se identifica con el terapeuta y con el resto de pacientes que sigue el tratamiento.

Otro punto importante es que en el proceso se involucran todos los pacientes que están en tratamiento en ese momento, es decir, la psicoterapia grupal se compone de persona que están en distintas fases del tratamiento, con lo que se ejerce un beneficioso efecto ejemplificante: los que empiezan pueden ver el progreso de sus compañeros y el nivel de bienestar que se alcanza, y desean imitarlo, además de aprender de las dificultades y peligros con los que se encuentran los que están mas avanzados.

Es fundamental asumir que el proceso completo es largo: En una primera etapa, se realiza un ingreso de aproximadamente unos dos meses, en los que el paciente se le somete a un tratamiento intensivo de corte cognitivo-conductual. Recibe 4 horas diarias de psicoterapia grupal seis días a la semana, además de otras actividades complementarias, como sesiones de arte terapia, proyección de películas y documentales terapéuticos, visitas individuales, además de instaurarle una rutina de ejercicio físico y un férreo control de horarios. Superada esta primera etapa, el paciente continúa el tratamiento en régimen ambulatorio, asistiendo a terapias en el centro, o en recursos similares, diariamente por un periodo de tiempo que oscila entre los 6 y 12 meses; a partir de ese momento, y siguiendo las pautas del tratamiento y el profesional de referencia, paulatinamente irá reduciendo la actividad terapéutica a la vez que se va reintegrando a la actividad social normal.

tratamiento-adiccion-enfermedad-drogas

El proceso se da por finalizado entre el 2° y el 5° alo. A partir de ahí, el paciente no tiene la obligación de realizar ninguna actividad terapéutica pero si se le recomienda que, de una manera periódica, asista a alguna terapia y visite a su profesional de referencia, quedando a criterio de la persona el intervalo de tiempo que transcurra entre ellas.
La participación de las familias y parejas es también importante en el proceso, ya que aprenden a convivir con el enfermo y sanan a su vez de los males psicológicos que les ha generado la adicción de su allegado (la coadicción).

El concepto fundamental del tratamiento es el control de los estímulos. Hemos de entender que durante el proceso de la enfermedad (y eso, como hemos visto, son muchos años), la persona ha asociado a su consumo (los efectos reforzante de este) a todas las actividades de su vida diaria: a sus relaciones familiares, laborales, sentimentales; a sus emociones. Éxitos y fracasos se han convertido en motivos o excusas para consumir.
Situaciones adversas (accidentes, separaciones, muertes de amigos y familiares, desastres económicos, etc…) son propicias para consumos masivos, ya que aparentemente están justificados.

Debido a esa asociación, si estas situaciones se vuelven a presentar durante el proceso de recuperación, actúan como estímulos, recordándole al enfermo que antes, durante o después de que se produzca la situación, se realizaba un consumo. El cerebro lo recuerda y, al no haber sustancia, la persona sufre automáticamente un síndrome de abstinencia. Si el estimulo no se trata debidamente (es decir, se verbaliza en una sesión de terapia), empieza a causar un malestar físico y psicológico en el paciente, de manera que, si no se corta el proceso, acaba desembocando en una recaída.

Es muy importante que en los primeros meses de tratamiento, mientras se está en la fase de deshabituación, el enfermo no repita conductas o reviva situaciones del pasado; es fundamental que tenga un ambiente de tranquilidad que permita a su sistema nervioso estabilizarse. Así, es importante que se retrase al máximo la reincorporación al mundo laboral o estudiantil y, en muchos casos altamente recomendable un cambio en el tipo de actividad laboral, ya que muy frecuentemente la misma esta asociada al consumo, o directamente con el uso de sustancias (por ejemplo, todos los profesionales de la hostelería). Este punto es importante y fuente de muchos conflictos. Desde la mayoría de tratamientos se tiende a pensar que la ocupación es buen sistema de prevención de recaídas. El enfermo suele explicar que consume por que se aburre. Esto no es cierto: el adicto consume por que esta enfermo y siente la necesidad de hacerlo. Lo que ocurre es que, cuando no se consume existe un malestar y, sobre todo, una sensación de que no se sabe que hacer. El adicto sólo desea consumir y cualquier otra actividad le parece superflua y aburrida.

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