Es un trastorno psicótico en el que predominan las ideas delirantes de tipo persecutorio o celotipico. Se trata de un trastorno psicótico-orgánico inducido por diversas sustancias psicoactivas, no siendo específico del alcoholismo ya que puede ser secundario al consumo de psicoestimulantes u otras sustancias psicotrópicas.

El de tipo persecutorio se caracteriza por la convicción irreductible de ser perjudicado por otras personas que pueden ser las figuras de autoridad o incluso el propio médico. El paciente se siente víctima de una conjura de las autoridades que quieren calumniarle hasta hundirle. Cuando estas ideas delirantes paranoides se acompañan de alucinaciones auditivas, el diagnostico diferencial con la esquizofrenia resulta difícil.

Las ideas delirantes pueden ser también de celos de la pareja, un delirio sismatizado en el que el paciente tiene la convicción irreductible de que su mujer le es infiel. Esta infidelidad puede llegar a ser grotesca ya que la pareja puede ser una mujer anciana y enferma o creer el paciente que su mujer se entrega indiscriminadamente a un gran número de hombres, que pueden incluir a determinadas autoridades y al propio médico. Esta convicción esta estructurada sobre “pruebas” que el paciente considera evidentes y que le pueden impulsar a cometer actos de violencia y crueldad.

Los autores psicodinámicos proponen que se trataría de un mecanismo de compensación de sentimientos de inferioridad. El alcohólico sabe que ha descuidado sus obligaciones con la pareja, que su mujer ya no se siente confortable a su lado, que sexualmente se ha convertido en impotente o demasiado brutal, que ya no puede satisfacer a su pareja. Su culpabilidad le resulta intolerable y tiende a proyectarla, culpabilizando a la pareja mediante el delirio de celos, lo cual le permite rescatarse moralmente a sí mismo.

Parece que la tendencia actual sería la de considerar estos trastornos por ideas delirantes como psicosis orgánicas secundarias al consumo excesivo de determinadas sustancias psicoactivas. Algunos autores consideran que el consumo elevado de alcohol puede inducir síntomas psicóticos, tanto alucinaciones como ideas delirantes, que no se distinguen de los mismos síntomas que aparecen en los trastornos psicóticos funcionales pero que serían de etiología orgánica. Se trataría de síntomas psicóticos aislados que no se acompañarían del resto de síntomas necesarios para el diagnóstico de un trastorno como la esquizofrenia que, por otro lado, parece un trastorno poco frecuente en los familiares de pacientes alcohólicos.

Determinados trastornos de personalidad, como el trastorno límite, esquizotípico y paranoide, que tienen una elevada prevalencia entre los pacientes alcohólicos, pueden cursar también con síntomas psicóticos, aunque de manera ocasional y de poca intensidad.

José Manuel Torres García, experto en abuso y dependencia del alcohol

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