Origen del trastorno de adicción:

En primer lugar, hablamos del inicio precoz. Al principio de la explicación se comentaba que los usos y costumbres de la sociedad tienen que ver con la enfermedad. Las generaciones posteriores a 1980 empiezan a tener mas conciencia de que el Alcohol puede ser perjudicial para los menores de edad (esto no es tan valido para el mundo rural, donde cuesta mas desarraigar determinados hábitos y falsas creencias), pero las anteriores a esta época (y generalizamos sabiendo que no es así en todos los casos, ni mucho menos) todavía han criado a sus hijos con ideas equivocadas respecto al uso y consumo del Alcohol. La copa de vino o cava en las celebraciones, el remedio casero contra el resfriado o el dolor de muelas, el Agua del Camen para el sincope o el sofoco, el jerez quinado que se utilizaba como reconstituyente o para abrir el apetito…, todo esto podía suponer un contacto con el Alcohol a edades muy tempranas.

Inicio de los Problemas de Alcoholismo

Inicio de los Problemas de Alcoholismo

Por otro lado tenemos los antecedentes genético, que nos indicarían que esa persona posee factores de riesgo asociados a la enfermedad (como podrían ser los alelos responsables de la producción de las enzimas mencionadas en el metabolismo del Alcohol).

Si existen factores de riesgo y hay consumo precoz, las posibilidades de enfermar se disparan. Así, cuando se inicia la adolescencia, entre los 14 y 16 años, y el individuo empieza a consumir socialmente (al principio, en momentos muy señalados y puntuales) posiblemente ya adquiere la enfermedad. La única manera de comprobarlo seria ver si se ha instaurado tolerancia y si se da síndrome de abstinencia. Por un lado, la tolerancia se desarrolla tan lentamente al principio que se tardan años en poder observar una pauta real de aumento del consumo; pasar de beber dos o tres veces al año a hacerlo una vez cada dos meses indicaría que se esta produciendo ese fenómeno pero, ¿quién encuentra anormal un consumo de esas características? Evidentemente nadie se toma la molestia de efectuar un control.

Por la misma razón a nadie se le ocurre abandonar un consumo que se asume como normal y no problemático, con lo que resulta imposible comprobar si se produce un síndrome de abstinencia. Aunque así ocurriera tampoco se identificaría, pues seria fácil achacar el malestar que produciría (los síntomas potentes del síndrome solo aparecen tras largos años de consumo) a cualquier otra circunstancia.

En estos momentos ya tenemos una persona enferma de alcoholismo sin que ni ella ni su entorno se hayan percatado del más mínimo problema, o por lo menos no relacionan los primeros problemas con el consumo de Alcohol. Es bastante habitual que se produzca un bajón en el rendimiento escolar de la persona e, incluso, que abandone los estudios; también es habitual que la persona se independice antes de lo normal o que empiece a trabajar en puestos de fácil acceso (negocios familiares, trabajos poco cualificados…). Se suele escuchar que el fracaso escolar es un marcador de riesgo para la enfermedad. Aquí ya se empieza a hacer una interpretación errónea del desarrollo de la enfermedad. Según nuestro esquema, el fracaso escolar es un efecto de la enfermedad y no un preeditor.

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