Se empieza con… USO: Consumo de una sustancia que no acarrea consecuencias negativas en el individuo.
Se convierte en… ABUSO: Uso continuado a pesar de las consecuencias negativas. No se prolonga en el tiempo.
Aparece la… DEPENDENCIA: Uso excesivo de la sustancia que produce consecuencias negativas a lo largo de un amplio periodo de tiempo.
Cada vez se desarrolla más la… TOLERANCIA: Estado de adaptación caracterizado por la disminución de la respuesta a la misma cantidad de droga o por la necesidad de una dosis mayor para provocar los mismos efectos.
Y llega la… ADICCIÓN: derivada del consumo de sustancias, entendida como un patrón desadaptativo de comportamientos relacionado con el uso de la sustancia, expresado por dos o más síntomas durante al menos 12 meses, entre los que se encuentran:

  • Deseo persistente.
  • Esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo.
  • No cumplir con las obligaciones (DSM-5, 2013).

Paseando tras consumir heroína

 

¿Cuándo sobrepasamos el límite? ¿En qué momento perdemos el control?

Los Trastornos por consumo de sustancias o Trastornos Adictivos tienen mucho que ver con la pérdida de control, la búsqueda de sensaciones y la impulsividad. Podemos pasar sin apenas darnos cuenta de la fase de abuso (en principio, no problemática) a la fase de dependencia de una sustancia (con serias repercusiones).

De ahí que aparezcan muchas veces vinculados a otros problemas psicológicos como desórdenes alimentarios, ludopatía, esquizofrenia, trastornos afectivos (por ejemplo, en depresión y ansiedad) o de personalidad (por ejemplo, en celopatía), todos ellos relacionados con el deterioro del control. Por eso muchas veces en Trastornos Adictivos hablamos de patología dual, que sería aquella que engloba a un trastorno adictivo y a otro trastorno mental simultáneamente.

La mayoría de estos pacientes tienen una elevada presencia de trastornos externalizantes o de conducta y problemas sociales (J. L. Matali y cols., 2016), además del trastorno adictivo diagnosticado, y son aspectos que deberíamos tratar también. Por eso desde el punto de vista psicológico es muy importante conocer, además de a qué sustancia es adicta la persona, qué tipo de personalidad presenta o si hay alguna otra patología asociada a esa adicción, para poder establecer un tratamiento personalizado.

Para diagnosticar un Trastorno adictivo debemos poder hablar de dependencia (física y psicológica) de una sustancia y de tolerancia, que implica que el sujeto cada vez va a necesitar más cantidad para obtener los mismos resultados. www.adamiapsicologia.com

Terapia para desintoxicarse

La confluencia de dependencia y tolerancia acaba generando un “hábito”, habituamos a nuestro organismo y a nuestro cerebro a recibir esa sustancia, de manera que comenzará a necesitarla. Hablamos de necesidad, del deseo de suplir una carencia, una abstinencia. De igual manera que cuando tenemos hambre necesitamos comer.

Volviendo al tema de la personalidad en estos pacientes, podría pensarse que se presenta de la misma forma en todos ellos y, sin embargo, hay heterogeneidad en la población de adultos. Recientemente, M. Carou y cols. (2017), encontraron que hay dos grupos de pacientes dentro de este tipo de trastornos. Por un lado, habría un grupo caracterizado por una mayor desinhibición y más riesgo de gravedad, debido a menor autocontrol, elevada impulsividad y búsqueda de sensaciones. Por otro lado, obtuvieron datos de un grupo de pacientes con menor riesgo de gravedad, debido a que la correlación que tienen con la búsqueda de sensaciones es menor.

Una de las primeras pautas que debemos trabajar en consulta tiene que ver con la motivación hacia el cambio y el abandono de la adicción, y una vez conseguido esto trabajaríamos la  des-habituación del consumo. Somos animales de costumbres, y así como las adquirimos, podemos desprendernos de ellas aunque suponga un gran esfuerzo.

Conclusiones

El tratamiento en adicciones y en patología dual tiene que ser personalizado, dependiendo de las necesidades y condiciones de cada persona. Nos gustaría hacer hincapié en la importancia de que el tratamiento no sea solamente farmacológico ya que podría crear otra adicción en la persona que está intentando desintoxicarse.

En ocasiones es necesario, pero no como base del tratamiento, sino como apoyo. El tratamiento psicológico y el apoyo social, por el contrario, sí que son importantes como método para cambiar hábitos y empezar a controlar los impulsos. De manera que sería importante encontrar un punto de encuentro entre la terapia psicológica y de apoyo y la farmacológica. Así allanaríamos el camino hacia la solución.

Fuente: www.adamiapsicologia.com

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