Adicción

Adicción

Desde un punto de vista neurobiológico y psicológico, cuando hablamos de adicción a las drogas nos estamos refiriendo necesariamente a un estado de uso compulsivo de una droga. Un estado, debido a que a pesar de todos los factores genéticos y sociales que pueden predisponer a un sujeto a un contacto inicial con una sustancia, dicho consumo lo emplaza en una situación  en la que se dan una serie de cambios biológicos, psicológicos y sociales que determinan en gran medida las pautas futuras de respuesta de la persona. Un uso compulsivo, debido a que el sujeto carece de un control eficaz para adecuar su conducta a las demandas del medio persistiendo en el consumo de la droga, a pesar de conocer las consecuencias a largo plazo de dicho consumo y a pesar de todos los intentos y tratamientos trazados para controlar su ingesta. Nos posicionamos, por lo tanto, delante de un problema con graves consecuencias sobre el sistema sanitario y sobre el estado de bienestar de nuestra sociedad.

 

Son pocas las sustancias y agentes químicos que pueden llegar a controlar la conducta humana de esta forma, produciendo es estado de adicción. No obstante, para una persona adicta, las drogas son valoradas por encima de cualquier otra meta o reforzador, por encima incluso de la comida y el sexo. Por este motivo la existencia personal de un adicto va fundamentalmente marcada y dirigida a la consecución de las droga sin importarle las consecuencias que de ello se pueda derivar hacia otros ámbitos de su propia vida.

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