Cuántas veces hemos intentado que no tome más, lo hemos intentado de mil formas; no dándole dinero, cerrando la puerta de casa, hablando con sus amigos, tal vez echándole la bronca, hablando con toda la familia junta, pero aun así, después de todos estos fracasos, le damos una oportunidad más. ¿Por qué?

En estas fechas tan señaladas, las personas que viven con un adicto en activo sufren en demasía las garras de su enfermedad. Se van acercando los días y tememos un desastre más. Parece que lo haga expresamente, no tiene en cuenta la familia ni en estas fechas. Estas preguntas y situaciones, suelen estar presentes todo el año, pero en días señalados parece que todo es peor, pero no sabemos por qué le damos una oportunidad más. Tal vez hagamos la vista gorda por el mero hecho de intentar tener la velada en paz, o tal vez el enfermo se niega a todo lo que sea referente a pedir ayuda, o tal vez tengamos miedo a su reacción, puede ser también que hayamos perdido toda esperanza, o que esperemos que salga de él.

Pero la verdad que estamos frente a la enfermedad de la negación; lo niega el enfermo, lo niegan los médicos y, también el círculo familiar

La enfermedad de adicción es al parecer la enfermedad maldita, nadie quiere sufrirla, ni nadie quiere admitirla. Puede ser que veamos que la persona adicta se autodestruye a base de drogas, medicaciones o alcohol, pero tendemos a excusarnos con sus problemas del pasado o de su realidad. Hay diversos factores que influencian en esta toma de decisión, uno de ellos es el factor social; la poca conciencia de que la adicción es una enfermedad, es visible en la mayoría de los casos, nosotros lo vemos cada día en nuestras consultas. Se acercan muchas personas a pedirnos que le demos una explicación del comportamiento de su familiar frente a la bebida o las drogas, normalmente en fases muy avanzadas de la enfermedad. Muchas admiten fácilmente la incapacidad de control de su ser querido frente a las drogas, pero al oír la palabra adicción u/o alcoholismo desvía la conversación a, es que tiene muchos problemas en el trabajo, o es que fue siempre una persona muy sensible y lo cierto es  que el alcohólico tiene problemas por beber no es que tenga problemas y bebe.

Casi todas las personas que acuden a nuestras instalaciones necesitan una solución ya,  como en cualquier otra enfermedad, pero hay una diferencia visible.  Sí que tenemos la gran mayoría la percepción de que el abuso de drogas y alcohol nos puede llevar a serios problemas, pero de aquí admitirlo como una enfermedad con su posible tratamiento nos cuesta mucho más. Puede ser la falta de información, o tal vez la presión social. Pero a resumidas cuentas es la falta de conciencia de que esto de la adicción es una enfermedad. ¿Entenderíamos que una familia obviara un ataque de ansiedad por el hecho que son  vísperas de navidad? No lo creo.

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