De nuevo posteamos en el blog un relato de un adicto, en este caso con mas de 7 años de recuperación, hoy en día esta persona empieza un camino nuevo en Help adicciones, para poder ayudar a los demás.

gracias por compartirlo “Carlos”

No me falto cariño en mi infancia, no me falto de comer, mi familia rondaba la clase media alta de la 2º revolución industrial Española. Yo me formé como cocinero, en una buena escuela, gracias a ello trabajé y aprendí en los restaurantes vanguardistas y elaborados que toda persona chic alardea de sus visitas mensuales en ellos. Pero si me arrastre por las calles, le lloré al farmacéutico y descubrir lo que era vivir odiando tu propia vida.

Mi nombre es Carlos tengo 38 años y deje de consumir hace 7 años.

He estado en el infierno, en el abismo y al borde de la muerte. Pasé de la copita de chinchón con agua al alcohol etílico con cierta facilidad. He estado ebrio en todos los momentos que no estado dormido, y aun así fui capaz, en un tiempo, de sobrellevar mi vida social, laboral y familiar a la par de mí consumo. Me manipulé, y con ello a mi entorno, para poder tomar a todas horas.

Se lo que es tomar solo levantarte de la cama para calmar el dolor de vivir, los temblores y ansiedades insustituibles. Me sentía muerto cuando me hablaban, cuando me miraban, pero me mantenía vivo para poder seguir bebiendo.

La preocupación del estado de mi dignidad y autoestima, se perdió el día que me faltó un trago más estando mi cartera vacía. Perdí mi ilusión, perdí mi vida y aprendí a cocinar simplemente para compensar y disfrazar mi realidad.

Al principio bebía entre conversaciones, música y alguna chica que otra. No fue difícil irse apartando de la bebida de alto standing para llegar a beber el alcohol de mi botiquín, y la colonia de las taquillas de mi trabajo. Solo dependió de tiempo y copas. Primero descubrí que el alcohol caro no me saciaba, luego probé de ir al súper a las 4 de la tarde, e intentarlo con whisky del barato, se hacían las tres de la mañana y seguía sin saciarme, fuí bebiendo y gastando todo el dinero, aquella supuesta clase o buen gusto se fue deteriorando minuto a minuto. Ya hacía tiempo que era adicto, seguramente desde que empecé a consumir para calmar mi alma de esas vergüenzas y desastres en las que mi alcoholismo me metía.

Ya son 7 años recuperado de este suicidio sin premeditación. El día que me di cuenta que me miraba al espejo sin juzgarme, vi que algo estaba pasando, que me estaba descubriendo y que mi vida recobraba sentido.

Tenia el apoyo de mi familia, de mis terapeutas y solo había que dejar de tomar. Esa es la solución a la locura en la cual me encontraba inmerso. Las dudas me mataban y las tapaba con alcohol, que me producía más dudas y seguía tapando con alcohol. Y este círculo de miedos y dolores se rompió el día que pedí ayuda y empecé mi recuperación, en su día un terapeuta me dijo “será duro, pero merecerá la pena” y ya lo creo que mereció la pena, hoy soy una nueva persona.

Me he decido ha escribir esto recordando en el abismo que me encontraba, con la intención de ayudar a quien sea que tenga la misma suerte de descubrir que el dolor empieza al descorchar la botella.

Si yo pude tú puedes alcanzarme.

Carlos, La Coruña

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