Es difícil convivir con un adolescente, pero más difícil es ver que te roba, posiblemente grandes cantidades. No llegas a comprender como aquel niño que era antes, se acabe convirtiendo en un pequeño ladro de tu bolso.

Muchos padres y madres conviven con adolescentes con problemas al juego, ya con 14 años hay índices que apuntan a  que existen adictos al juego. Al principio son pequeñas cantidades y algún día que otro. Haces la vista gorda, o se lleva un pequeño castigo. Pero como estamos hablando de adicción o juego patológico, el problema se agudiza con el tiempo y, no sirven de nada nuestros castigos.

Hay casos de adolescentes, que llegan a consumir entre 100 y 200€ cada día entre ruleta, apuestas deportivas o póquer online. No hay economía que lo aguante.

Pero el problema más grave no es el dinero que gastan, sino, que están enfermando de adicción. Y con ello enferma la familia, por el sufrimiento que provoca.

Ya cuando existe esta gravedad, el adicto siente un vacío tremendo que le hace consumir cada día más: esta compulsión provoca grandes depresiones y algún que otro sentimiento de culpa, porque ve que su comportamiento no es normal.

Sí que en la adolescencia es de una cierta normalidad que  puedan hacer algún robo que otro en casa, hasta para comprarle un regalo a su madre. Ven la adquisición de dinero como un síntoma de libertad.

Pero cuando un adolescente se ve con ansiedad frente a una apuesta, empieza el círculo vicioso de la enfermedad de adicción. Apuestan para recuperar, pierden, tienen que robar, se sienten culpables, vuelven a robar para recuperar lo de ayer. Y siempre vuelven a jugar para recobrar la normalidad que tenían, tanto personal como económica. Pero nunca es así, la enfermedad va acechando su mente y la mayoría de actitudes y emociones.

Frente a un problema así no nos queda otra que contar con un profesional de las adicciones. Por mucho que nos cueste aceptar tenemos un adolescente adicto en casa, y hay que poner una solución, ya que la enfermedad de adicción es progresiva y mortal. Es un enfermedad que no para hasta acabar con todo.

Lo primero que perderán será la dignidad familiar y con ello el rendimiento escolar, pero siempre seguirá a más. Posiblemente añadirá alguna droga para intentar sentirse mejor mientras apuestan, una droga como el alcohol. El alcohol hará menguar la ansiedad momentáneamente, y como ya tiene actitudes adictivas, tomara esa y cualquier otro tipo de droga de forma compulsiva, como lo hace con el juego.

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