El trastorno de adicción se localiza en una zona concreta del cerebro. En el cerebro humano se pueden distinguir tres niveles de desarrollo filogenéticamente hablando. Es decir, a lo largo de la evolución de la especie se han ido añadiendo elementos haciendo este órgano cada vez más complejo. El primer nivel corresponde al cerebro reptiliano o arqueocerebro. Es la parte mas interna del cerebro y la mas antigua en la escala filogenética. Es responsable de la regulación de las conductas básicas, las instintivas, es decir, regula la ingesta, la conducta sexual y la agresividad, entre otras. Esta es la zona que resulta dañada y modificada por el consumo de sustancias psicoactivas. Hablamos del área tegmental-ventral del cerebro, donde se ubican estructuras básicas para la regulación de la conducta como el núcleo accumbens o la amígdala.

La zona intermedia es el cerebro mamífero que corresponde al que poseen los primates. Es el responsable de todo el funcionamiento emocional y dos de sus estructuras más importantes, tálamo e hipotálamo, también se afectan por la enfermedad debido a las conexiones directas que tienen con las estructuras antes mencionadas.

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Por último, tenemos el neocórtex, la adquisición más moderna desde el punto de vista evolutivo, y que es exclusiva del ser humano. Es el responsable de todos los procesos mentales y el que nos concede la calidad de “homo sapiens”.

Las sustancias psicoactivas y especialmente el alcohol afectan preferentemente a las neuronas del córtex prefrontal, la zona del neocórtex encargada de la regulación de las conductas instintivas.

Si por un lado tenemos una afectación de las conductas instintivas en el cerebro reptiliano, sumado a los trastornos emocionales derivados del mal funcionamiento del tálamo e hipotálamo, y además la estructura encargada de inhibir esas conductas básicas se va deteriorando progresivamente, de manera que al final es incapaz de cumplir su misión, nos será más fácil entender el particular comportamiento de las personas adictas en un estado avanzado de su enfermedad.

Una pregunta bastante habitual es si la adicción se hereda. Al igual que otros mitos, como el de la personalidad premórbida (hasta no hace mucho se pensaba que había una relación directa entre determinados rasgos de personalidad y la adicción), hoy se puede asegurar que la enfermedad no es hereditaria. Es decir, los hijos de una persona adicta no tienen por que serlo también… pero pueden ser más propensos. Jose Manuel Torres Garcia

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