La sociedad actual tiene numerosos problemas y por ello, muchas personas acumulan problemas que les impiden realizar una vida normal y activa. La aparición de problemas de ansiedad, insomnio, ataques de pánico y otras alteraciones emocionales pueden llegar a estropear la vida de manera irremediable, así que se tiene que realizar un tratamiento para minimizar estos síntomas y permitir que se pueda hacer una vida normal.

Uno de estos tratamientos son las benzodiacepinas, unas drogas que se están recetando de manera muy común en las consultas de los especialistas, e incluso de los médicos de cabecera. Este medicamento actúa sobre el sistema nervioso  central, potenciando la función natural del neurotransmisor GABA, que se encarga de aportar al organismo un efecto tranquilizante y relajante.

 

Pese a que se recetan con asiduidad, las benzodiacepinas son drogas que causan adicción

 

Hay varios tipos de benzodiacepinas, que se pueden clasificar dependiendo de la duración de su efecto. Las de acción más corta duran menos de cinco horas, mientras que también las hay que su efecto está presente de cuatro a seis horas, de seis horas; de ocho a doce horas y por último, las de acción larga permanecen en el organismo más de doce horas.

Todas ellas se comercializan con distintos nombres, que normalmente terminan con las letras “-am”, como Lorazepam, Diazepam y Cloreazepam.  Su consumo puede causar tantos problemas como se busca eliminar, ya que se trata de unas sustancias que se quedan en el organismo y llegan a dejar de hacer efecto en poco tiempo, lo que hace necesario aumentar la dosis para que se mantenga el efecto buscado.

Desde luego, cada persona puede tener una predisposición diferente a la adicción, así que no actúa en todos igual. La presencia de la sustancia en el cuerpo en tratamientos largos puede causar una adicción, ya que la sensación de tranquilidad es muy atractiva, sobre todo si se sufre de ansiedad.

Una vez se ha cumplido el tiempo de tratamiento, se ha de abandonar poco a poco. El efecto de la droga puede provocar un síndrome de abstinencia si se abandona de golpe. El especialista debe marcar unas pautas para disminuir la dosis que se toma y así eliminar el consumo sin riesgos.

Ahora bien, aunque es indudable que los beneficios aportados son beneficiosos para el paciente, su consumo puede generar unos problemas que entorpezcan el tratamiento. Hay otros métodos para gestionar la ansiedad y sus consecuencias, que posiblemente no actúen de manera tan inmediata, pero que a la larga ofrecen mejores soluciones para superarlas. Todo es poner interés y tener paciencia para superar los problemas y retomar una vida más relajada y sin trastornos emocionales.

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