Adicciones y sociedad

Adicciones y sociedad

La adicción a sustancias psicoactivas es, probablemente, tan antigua como la humanidad. Milenios antes de que sintetizaran sustancias tan conocidas como la cocaína o la heroína, el ser humano ya había descubierto los efectos de determinadas plantas y, sobre todo, del producto de la fermentación de frutas y posteriormente de cereales. El Antiguo Testamento contiene pasajes en los que se describen los efectos del alcohol y las consecuencias de su consumo. Es bien conocido el incesto de Noé con sus hijas y quizás no tanto la historia del anacoreta en el desierto a quien se le aparece el diablo. Éste lo tienta diciéndole que, si tuviera que pecar, qué pecado escogería para ello. Se le da a elegir entre el robo, la violación, el asesinato y la embriaguez. El anacoreta, considerando la embriaguez un mal menor, elige ésta. Cuentan las Escrituras entonces como, bajo los efectos del alcohol, el anacoreta entró en una hacienda a robar, encontrándose con la hija del propietario, a la cual viola, y posteriormente acaba asesinando al padre que apareció por allí. Más allá del contenido ético y moral de la anécdota, ésta refleja una realidad social que en la actualidad todavía impera: la escasa importancia que se le concede a un fenómeno, el del consumo de alcohol, causante de serios daños no sólo a la persona que enferma, sino a todos los que la rodean.

Las drogas y el arte

Las drogas y el arte

Con esto quiero señalar que una sustancia psicoactiva como el OH, inductora del trastorno de adicción, es antiquísima y por extensión el alcoholismo, que es como se conoce vulgarmente este trastorno cuando no concurren otras sustancias. ¿Por qué ahora, principios del siglo XXI, se tiene esta noción de problema cuando, al parecer, la cosa viene de tan lejos? Son varias las causas que lo pueden explicar y, sin duda, interaccionan entre ellas. En primer lugar hay que tener en cuenta la demografía, sin olvidar las coyunturas socioeconómicas e históricas y los avances científicos. Todo esto es referido siempre a la sociedad occidental, Europa y América del Norte. En América del Sur la coyuntura histórica y socioeconómica no es la misma y el mestizaje también hace variar los datos, pero en cualquier caso parece que en esta zona la incidencia de la enfermedad sería algo mayor. También hay ligeras variaciones, sobre todo por las pautas de consumo de OH, entre el Norte y el Sur de Europa, y diferencias algo más apreciables con los antiguos países del Este. En cualquier caso, la enfermedad es siempre la misma y ese dato del 10% es, vamos a decirlo así, simbólico. Posiblemente, la realidad sea más tétrica aún.

El alcoholismo en la Biblia

El alcoholismo en la Biblia

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* Editor: Help adicciones, centro especializado en desintoxicación y tratamiento de adicciones.

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