Las grandes figuras de la estrella del cine y la música parecen estar siempre relacionadas con el consumo de ciertas sustancias tóxicas, tanto legales como ilegales. Muchos de ellos aplauden con alegría el consumo de cannabis y son abanderados de su legalización en varios países. Otros afirman con orgullo que consumen cocaína y otras sustancias, algo que consideran implícito en su éxito y su trabajo.

El orgullo por ser rebeldes, únicos y luchadores por su presunta libertad hace que todo ese consumo se perciba entre sus seguidores como una seña de identidad y algo a reproducir en sus vidas. La prensa se esfuerza en mostrar el lado luminoso de su trayectoria, el que rezuma felicidad y éxito, pero se olvida de mostrar las consecuencias que aportan esos comportamientos y consumos desmedidos.

Somos conscientes de estas consecuencias cuando desembocan en tragedias, con la muerte de los afectados. La presencia de las drogas y el alcohol en estas estrellas no se perciben como algo malo, sino que pasan a conformar parte de la leyenda del personaje, ocultando a la persona que está detrás y que sufre ese trágico desenlace. No hace falta buscar demasiado para encontrar muchos ejemplos de las consecuencias de estos comportamientos.

A todos nos viene a la mente el fallecimiento de Amy Winehouse, la genial cantante de soul, Whitney Houston o Michael Jackson, el rey del Pop. También tenemos recientemente las figuras de Hugh Ledger o Phillip Seymour Howard. En unos casos el deceso tuvo lugar por el consumo de drogas ilegales, pero en los otros, por el abuso de los medicamentos que les recetó su médico.

En otros casos, no se ha producido ningún deceso, por suerte, pero sí que se ha echado a perder la carrera profesional de la estrella en concreto o peor aún, su vida se ha convertido en un auténtico caos. Las drogas han provocado que jóvenes actores y actrices como Maculay Culkin o Lindsay Lohan hayan tenido una vida dominada por sus adicciones y provocado arrestos por desórdenes públicos y otros problemas graves.

Una y otra vez se han sometido a tratamientos de desintoxicación y tras varias recaídas, han conseguido salir y seguir adelante, intentando volver a experimentar el éxito que dejaron atrás en algún momento. Un lado oscuro del éxito y el glamour, que muchas veces oculta la prensa y que esconde las duras consecuencias de las adicciones que tienen los que se han convertido en modelos a seguir e imitar.

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