La tristeza y el decaimiento es una de las vías más rápidas para caer en el problema del alcoholismo. Sentirse solo, decaído y triste puede llevar a pensar que el alcohol puede ser una válvula de escape para sentirse mejor. El consumo puede llegar casi sin que la persona se dé cuenta, llevado por la costumbre social de compartir la bebida y las penas.

El alcohol no soluciona los problemas, sino que más bien los aumenta. Químicamente, porque se trata de una sustancia que limita la percepción de los riesgos. Con un consumo incluso moderado de una bebida alcohólica, se toman decisiones equivocadas y se pone en riesgo la propia salud y la integridad físca.

No se piensa lo que se hace y desaparecen las inhibiciones, por lo que la persona que ha consumido puede realizar actos o decir cosas sin el debido control que nos autoimponemos para controlar las distintas situaciones.

El alcohol, aunque se consuma en pequeñas cantidades, provoca actitudes que de otra manera no aparecen. Una persona bajo los efectos del alcohol puede actuar de manera irresponsable, poniendo en riesgo su propia vida y la de que está con él.

Pero hay más problemas con el consumo, ya que se puede entrar en una espiral de adicción, ya que la actitud del consumidor puede hacer que se sienta más cómodo tras tomar varias copas. Cuando se sienta abatido, el alcohol puede ofrecerle la falsa sensación de seguridad y bienestar que neutralice esa sensación.

La adicción al alcohol, igual que todas las demás, se basa en la sensación primaria de relajación y alejamiento de las situaciones que causan los problemas, por lo que se siente más seguro si consume. En realidad, los problemas continúan estando presentes. La voluntad del consumidor se desvanece y es difícil que tome las decisiones adecuadas para solucionarlos bajo los efectos de esta o cualquier otra droga.

Hay que mantener el control siempre bajo cualquier problema, así que es mejor mantenerse alejado de cualquier tipo de sustancia que altere la consciencia. Es mejor tomar distancia del problema, verlo en perspectiva y valorar la mejor manera de afrontarlo. Sin alcohol, drogas ni sustancias de ningún tipo por medio.

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