DESINTOXICACIÓN HEROÍNA (Parte 1)

 

Heroína desintoxicación

Heroína desintoxicación

La palabra opio deriva del nombre griego que significa «jugo», ya que el compuesto se obtenía del jugo de amapolas “Papaver somniferum”.

Ya  conocido por los antiguos sumerios, se encuentran las primeras referencias en escritos del siglo III a C. Fueron los médicos árabes los más experimentados en su uso y su influencia llegó a Oriente donde se empleo principalmente para el control de la disentería.

En Europa, fue Paracelso el que popularizó nuevamente su empleo, ya que había caído en desuso debido a su conocida toxicidad.

En el siglo XVIII se hizo popular en Oriente fumar opio. En Europa, la facilidad para disponer de opio motivó la aparición de casos de abuso.

El problema de la adicción a los opiáceos estimuló la búsqueda de analgésicos potentes libres del potencial adictivo. En 1806 se aisló una sustancia pura a partir del opio: la morfina. Rápidamente, se descubrieron otros alcaloides contenidos en el opio, como la codeína en 1832 o la papaverina en 1848.

En 1898, la Bayer sintetizó la diacetilmorfina (más conocida como heroína) que se desarrolló inicialmente como un sustituto de la morfina con un menor potencial de dependencia.

Señalar que hacia finales del siglo XIX, el uso de opiáceos estaba muy extendido en la práctica médica y justo antes de la Segunda Guerra Mundial se introdujeron en la práctica clínica compuestos sintéticos como meperidina y metadona.

Las primeras referencias a los problemas asociados al consumo de opiáceos no aparecen al menos hasta 1700; pero no es hasta 1890 cuando la dependencia física entre fumadores de opio se convierte en un problema de salud pública.

Mencionados problemas aumentaron posteriormente por el fácil acceso a agujas y jeringuillas, y el comienzo del uso parenteral. Como resultado de ello, en la Conferencia sobre el Opio de la Haya de 1912 se instó a los países a realizar un mayor control en el acceso a los opiáceos.

Hasta la actualidad el problema de la dependencia a los opiáceos sigue siendo una de las mayores preocupaciones sanitarias con unos costes sociales, sanitarios y económicos extraordinarios.

Los programas de desintoxicación tratan de lograr una abstención segura y compasiva de los opiáceos minimizando la severidad de los síntomas del síndrome de abstinencia y otras complicaciones médicas.

El objetivo primordial de la desintoxicación es aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia, mientras los pacientes se acostumbran a estar libre de drogas. Aunque de por sí no es un tratamiento para la adicción, la desintoxicación es un paso útil sólo si conduce a un tratamiento a largo plazo sin fármacos (residencial o ambulatorio) o a uno que usa medicamentos como parte inicial del tratamiento.

La abstención a los opiáceos rara vez es fatal. (NIDA, National Institute on Drugs Abuse) Está caracterizada por síntomas agudos que llegan a su punto máximo de 48 a 72 horas después de la última dosis del opiáceo y desaparecen después de unos 7 a 10 días, seguidos por un síndrome de abstinencia más prolongado caracterizado por malestar general y un deseo vehemente por consumir los opioides.

J.M. Torres Garcia. Director de Help Adicciones

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