El consumo de cannabis posee una gran variedad de efectos. Actualmente se sabe que los responsables de estos efectos son una serie de compuestos denominados cannabinoides, entre los cuales el THC destaca tanto por su alta abundancia en la planta como por su elevada potencia. Es también conocido que los cannabinoides de la planta llevan a cabo sus efectos debido a que son químicamente muy similares a unas moléculas producidas por el cuerpo humano que, probablemente, desempeñan funciones importantes en el desarrollo del sistema nervioso, el control del dolor y la modulación de la respuesta inmune.

Estas moléculas se denominan por ello cannabinoides endógenos y la anandina es su principal representante. Los cannabinoides tanto los endógenos como los de la planta y sintéticos, actúan mediante su unión a unas moléculas específicas conocidas como receptores cannabinoides. No todos los tejidos del organismo poseen estos receptores: se localizan principalmente en el sistema nervioso y es por ello que los cannabinoides ejercen mayoritariamente sus efectos en el cerebro.

Entre los síntomas que nos gustaría mencionar ante el consumo agudo de cannabis vamos a destacar los siguientes: se suele producir sensación de euforia o bienestar, una risa nerviosa y ruidosa, relajación, aumento de la sociabilidad y del apetito, potenciación de las percepciones sensoriales.

También señalar que ante el consumo continuado del cannabis se pueden producir efectos de sedación, afectación de la memoria, cambios en la percepción del paso del tiempo, empeoramiento del rendimiento psicomotor y de la coordinación motora, taquicardia… Estos efectos se inician entre una o dos horas después de la ingesta oral o unos minutos después de fumar y, suelen tener una duración de 2-4 horas.

Entre los jóvenes consumidores de grandes cantidades por vía oral y los menores transportadores de droga en el interior de sus cuerpos (body-packers), la intoxicación reviste mayor gravedad y pueden presentarse síntomas como estupor, coma, hipotensión, hipotermia, palidez y ataxia.  Las consultas suelen deberse a la aparición de crisis de ansiedad o pánico, delirios y con menor frecuencia psicosis.

El consumo de cannabis puede combinarse con otras drogas de abuso. En general, potencia los efectos de los depresores centrales, especialmente del alcohol. La intoxicación se diferencia de la del alcohol y otros sedantes porque no produce, habitualmente, movimientos oculares rápidos (nistagmos) o/y ataxia importante.

 

J.M. Torres Garcia: Desintoxicación cannabis, (parte 1)

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