¿Cómo se divierten realmente nuestros jóvenes y adolescentes?. “Binge drinking” El consumo intensivo de alcohol en jóvenes y adolescentes. ¿Podemos hablar de anomalías neurocognitivas asociadas a este consumo?

Centro de desintoxicación para el alcoholismo

Centro de desintoxicación para el alcoholismo

Desde el centro de desintoxicación Help Adicciones, hoy nos gustaría hablar de un tema de actualidad entre nuestra juventud, el consumo excesivo de alcohol y otras drogas, que se está manteniendo fin de semana tras fin de semana en nuestras calles.

El “binge drinking” (como se conoce en la literatura anglosajona a este patrón de consumo) constituye una forma de consumo de alcohol muy común  en la actualidad entre nuestros jóvenes y adolescentes. Este patrón está  caracterizado por la ingesta de grandes cantidades de alcohol en un corto período de tiempo, que lleva con frecuencia a la embriaguez, alternándose con períodos de abstinencia entre los episodios de consumo intensivo (Courthey y Polich, 2009).

En nuestra sociedad española lo conocemos como el “botellón” que tanto está presente cada fin de semana en las calles de nuestra ciudad.

Teniendo en cuenta que la juventud y adolescencia es un período marcado por profundos cambios, tanto a nivel de estructura como de funcionamiento cerebral, pueden verse afectadas todas estas funciones ante un consumo intensivo de alcohol.

Partiendo de varios estudios realizados hasta la actualidad y haciendo una revisión exhaustiva de los mismos sobre los efectos del “binge drinking” en el cerebro, hemos observado y llegado a que este consumo se asocia con diversos factores:

  • Un menor rendimiento en las funciones ejecutivas cerebrales: atención, memoria,…
  • Se han observado alteraciones estructurales en las distintas regiones del cerebro (tanto en la sustancia blanca, como en la sustancia gris)
  • Se producen anomalías neurofuncionales (hiper y/o hipoactivación neuronal) que están ligadas a los diferentes procesos cognitivos.

Estos resultados de las diferentes investigaciones consultadas, advierten y alertan en la sociedad actual, de las posibles consecuencias que podrá tener el consumo intensivo de alcohol sobre un cerebro joven, todavía en proceso de formación y maduración.

Tratamiento para la adicción al alcohol

Tratamiento para la adicción al alcohol

De ahí, que en estas edades corran mayor riesgo los jóvenes y adolescentes que “tonteen” con esta droga, de contraer en un futuro no muy lejano, la enfermedad de adicción.

En las últimas décadas el “binge drinking” ha adquirido gran importancia debido a las consecuencias asociadas que trae el consumo del mismo, como pueden ser, entre otras: agresiones, tanto físicas como psicológicas, accidentes de tráfico, bajo rendimiento académico que conlleva a un aumente del fracaso escolar,…

Cabe mencionar que la conciencia social que existe ante esta problemática es todavía bastante reducida, ante los consecuencias futuras negativas y perjudiciales y, en alguna ocasión, irreparables para nuestra juventud.

Por otro lado, entra en juego que vivimos en una sociedad en la que el consumo de alcohol está bien visto socialmente: cuando se celebra algo, se brinda, cuando hay una buena nueva, se festeja y casi siempre está presente el alcohol….

Aún queda mucho por andar en este ámbito y ver que el alcohol es una droga, legal pero una droga, con consecuencias muy graves y peligrosas, llegando a ser mortal.

En esta última década se ha demostrado en estudios con animales que, efectivamente, el cerebro adolescente es particularmente sensible a los efectos perjudiciales del alcohol.

Se ha observado que las ratas adolescentes expuestas a un patrón de consumo intensivo de alcohol presentan una mayor afectación en las regiones del córtex prefontral ( parte del cerebro encargada de la toma de decisiones y en la adecuación del comportamiento social adecuado en cada momento) y del hipocampo (parte importante en lo que afecta a la memoria espacial y de orientación) que en ratas adultas expuestas a niveles equivalentes de alcohol.

Así mismo, las ratas adolescentes presentan un peor rendimiento que las adultas en tareas que implican el aprendizaje y la memoria.

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