Vivimos en una sociedad que nos impulsa a realizar una serie de actos y actividades empujados por la presión del resto de integrantes de la misma. Probablemente, a algunas personas no les apetece tomar una copa de alcohol tras la cena con amigos, pero por seguir la corriente al resto, se accede a consumir una, “para bajar la cena”. Además, tras esa copa quizá alguien ofrezca un cigarrillo, que en realidad no apetece consumir, pero se acepta para acompañar a la persona que lo ha ofrecido.

La cena puede conducir a una noche de diversión y fiesta y, nuevamente, la presencia del alcohol es constante y al tabaco puede unirse la marihuana. Si la noche continúa, el alcohol sigue corriendo y la marihuana puede conducir al consumo de otras sustancias más activas. Esta persona puede que no disfrute con nada de ello, pero ha cedido a la presión social para consumir todo ello.

La situación puede resultar algo aislado y, con suerte, no provocar la necesidad de continuar consumiendo. Pero puede ocurrir que la persona no pueda resistir la tentación de volver a consumir alguna de estas sustancias y comenzar a circular por la espiral que conduce hasta la adicción.

Hay que recordar que las drogas y el alcohol activan una parte del cerebro que se asocia con el placer, engañándolo y haciéndolo creer que es algo agradable y que resulta positivo para la persona. Por eso, del consumo habitual a la adicción hay solo un paso. El cerebro comienza a necesitar de estas sustancias para recrear esas sensaciones. Además, el cuerpo comienza a sentir sus efectos y comienzan los problemas.

El corazón, así como otros órganos, comienzan a sentir los efectos de estas sustancias. No son efectos agradables y pueden causar graves problemas de salud. Por ello, lo mejor es no comenzar a entrar en este camino y evitar el consumo. La mayoría de veces, como hemos comentado, no apetece consumir y se hace de manera social.

Una vez se ha entrado en la espiral de consumo, es fácil llegar a la adicción y es mucho más difícil salir de ella. La necesidad de tomar cualquier sustancia para funcionar de manera normal y habitual es adicción y debe tratarse como lo que es, una enfermedad que tiene que ser curada, con el diagnóstico y tratamiento adecuado.

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