Aquí tenéis el comentario que uno de nuestros pacientes ha echo a raiz de las actividades que pusimos en marcha para las Navidades. Hay que entender que es un paciente con pocos meses de tratamiento, pero con una gran motivación.

Help! Adicciones, Donde la voluntad no puede

Navidades 2012/2013 con Help! Adicciones.

Hace pocos meses que me puse en recuperación, y empece mi tratamiento en help, aun estoy un poco despistado y aunque no quiero volver a consumir mi cabeza me confunde y me hace pensar que echo de menos el poder consumir un poquito, cosa que desde muy al principio de mi “problema” no es así. Pero mi cabeza me vende que es posible, con vacios y ninguneando la recuperación que estoy llevando para salir del infierno. También como segunda película me intenta vender que sea valiente y que conviva con el consumo de los demás partes de mi familia, cosa que voy a ser incapaz de llevarlo sin focalizaciones y sin malestares, probablemete me justificara el poder beber un poquito, total “solo una copa”.

Pues no voy hacer caso a mi cabeza, porque no quiero volver a tomar, sino que voy a hacer e ir donde el equipo terapéutico me aconseje, porque desde que estoy con ellos he conseguido no tomar y vuelvo a sentir.

Empieza la salida: un viaje de dos horas en el coche del terapeuta, y sin poder fumar, vamos a ser tolerantes. Llegamos, el pueblo se llama Sorbeda de Sil, Castilla León. Imagino que esto va ser mejor que las navidades pasadas donde di un espectáculo por allí donde pasé, y el final fue con sirenas, en las urgencias de un hospital.

Mi mente no concibe el disfrutar de las cosas sin una botella, ¿y por qué no puedo tomarme una copita de Cava estos días tan señalados? Si luego sigo en tratamiento y ya está. Bien me dejaré llevar, estos últimos meses mal no me han ido las cosas, he ido mejorando, aun que en mi estomago hay un agujero que no hay sonrisa que lo tape. Me dicen que es normal que son muchos años tomando droga a todas horas y por cualquier escusa, si yo me lo creo, pero dios tápame este agujero.

Hay una cosa que si me hace muy feliz, poder dormir en este pueblecito tan tranquilo con el calor de la chimenea. Las mañanas, después de esto, son de un color muy diferente a lo que vengo sintiendo estos últimos años. Los desayunos como personas, y el poder salir hacer rutas de senderismo sin ansiedad, sin tener que esconder las botellas y darme cuenta que ya no estoy solo que hay pájaros, arboles y personas a mi lado, que sí que hay un buen vacio pero como decía al principio estas nuevas sensaciones me llenan de esperanza, mi vida va a seguir de una forma muy diferente a los últimos episodios.

Nunca había convivido de esta forma tan positiva con nadie. Mis estancias a hoteles habían ido ligadas, a escapismos, engaños y copas y destrozos personales. Esto de cocinar en grupo y luego comer lo que hemos hecho realmente me llena.

Casi me he olvidado de que son estas fechas y de que quería acompañarlas con unos tragos, eso si, de una forma controlada, esto de aprender a vivir creo que lo estoy consiguiendo. La mente me intenta engañar cada día pero yo no quiero tomar. No me queda otra que confiar que esta vida nueva va ser lo que andaba buscando hacía años botella tras botella.

He pasado navidad, fin de año y una semana entera de crecimiento y motivaciones, y no he tenido que mentir, esconderme ni hacer daño nadie, y lo principal es que me siento algo orgulloso de mi, parece mentira pero tengo una nueva oportunidad

Miguel.

Gracias por tu comentario Miguel.

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