Una no se olvida la sensación de sentarse a la mesa y luchar en mi foro interno, por llamarle de alguna manera, por comer un trozo de filete a la plancha y pensar que le iba a engordar… Comienzan los rituales: esconder la comida, cortarla en mil pedazos…. Pero había un “clic” y en el momento en el que comías algo que no estaba “ y de nuevo el pensamiento “voy a engordar” , el sentimiento de culpa entraba en juego y al servicio, o donde pudiera, a vomitar.
Te sientes como un auténtico despojo… y luego vienen las autolesiones, llamadas de atención con intentos de suicidio. Sí, sí, todos estos pensamientos están en tu cabecita enferma.

En aquel entonces “descubrí” que “el alcohol me daba el valor para relacionarme con los chicos!” Cómo me iba la cabeza…. Recuerdo aquellas primeras salidas de discoteca, en las que veía que la gente de la pandilla bebía y yo era de las que me escandalizaba por verles, les juzgaba…. Hay madre! Quién me lo iba a decir años más tarde… que acabé hundida en las aguas del alcohol… Fue como pasa de ser una “mojigata” a transformarme de “Mr. Jekyll a Mr. Hyde”. Tenía que ser como el resto de la gente que me rodeaba, sino no me sentía aceptada, pero aún así…
Hoy en día eso de sentirme rara, diferente… ya entiendo por lo que era…porque con estos pensamientos, así, tomaba. Ahora sé que estoy enferma de adicción.
Tengo el recuerdo de cuando me veo a los veinte y pico años, bebiendo a escondidas, sola, sabía que eso no era normal, pero ya “lo necesitaba” para afrontar situaciones, relaciones con los chicos,…. Pero en esos momentos no veía más allá. Una siempre pensaba que los “alcohólicos” eran otros y que una lo podía dejar cuando pusiese “fuerza de voluntad”…. Ahora entiendo que mi fuerza de voluntad estaba anulada por mi enfermedad.
Estuve de alta en psicólogos, médicos…. Pero yo no estaba bien “seguía haciendo de las mías” no les decía la verdad y no era honesta ni humilde. Estaba envuelta en mi nube tormentosa y no había sol, ni luz por algún lado. Ahora veo que hacía lo que la droga me dejaba hacer.
Mi vida iba en picado, de mal en peor, cada vez resultaba más insoportable convivir conmigo… cuando no bebía, comía compulsivamente o dejaba de comer…. Y siempre fustigándome, sintiéndome poquita cosa, avergonzada y culpable de arruinarle la vida a los de mi alrededor, ya que mi vida ya no me importaba mucho.
Todo fue progresivo y a más, siempre a más. Cada día cuando me levanta, me prometía el “no hacer de las mías”, me juraba y perjuraba que hoy no iba a tomar…pero cualquier excusa era válida….. de las últimas que recuerdo y nada más levantarme: el temblor de manos (sólo beber un poco para parar este temblor). Pero en el momento en el que tocaba la droga ya la había vuelto a “liar”. No quería tomar pero no podía parar.
He hecho de todo para poder tomar, vender mi cuerpo, robar, maltratar a mi familia y entorno, pasar por encima de los que más quería… cosas que en su día he juzgado en los demás y que acabé llegando a ejecutar, ante la necesidad tan imperiosa de tener que tomar.
Queridos amigos y amigas, mis últimos años de consumo fueron un auténtico calvario… acabé bebiendo a diario y tomando benzodiazepinas, menuda bomba de relojería. Estoy viva de milagro, pienso muchas veces. Eran tales las cantidades de Alcohol y Bzd que perdía el control, llegando a tener caídas graves, desvanecimientos, incluso llegando a perder el sentido,… por suerte y gracias a mi familia, no acabé viviendo en la calle, pero sí acabé rodeada de cartones de vino vacíos. Sí como lo veis, cartones de vino que no son para los mendigos… somos personas enfermas.
Pero no todo son penas y tristezas… ahora viene lo bueno. Mi vida ha cambiado y ahora me han vuelto las ganas de vivir, de levantarme sana y fresca por las mañanas, sin sentimientos de vergüenza, culpabilidad, pérdidas de memoria… Todo ello gracias a Help Adicciones.
Nunca olvidaré aquel 19 de Marzo de 2012. Este día he vuelto a nacer. Ahora tengo dos fechas de cumpleaños. Ahora estoy viva, empiezo a sentir a vivir en el mundo y disfrutar de las pequeñas cosas que me ofrece mi día a día. Puedo caminar por la calle sin sentirme sucia, avergonzada, y con la cabeza alta, sin esconderme de nada ni de nadie.
Qué alegría el levantarme por la mañana y no tener que andar rebuscando en qué parte de la habitación he dejado escondidas latas, cartones… y poder disfrutar de un buen desayuno. De no tener ese sentimiento de culpa por lo que he hecho el día anterior….siempre con vergüenza, siempre pidiendo perdón cuando me acordaba de lo que hacía, ¡claro!, porque las lagunas mentales estaban por ahí rondando.
Ahora es todo gratificación. Mereció la pena ponerme en manos de mi terapeuta, monitores y compañeros de terapia. No ha sido un camino de rosas, han pasado situaciones que una no contaba, pero puedo decir que con la ayuda de todos ellos, aquí estoy sin haber tomado y compartiendo un poco de lo que ha sido mi vida con todos vosotros. Mi deseo es que si alguien se siente mínimamente reflejado en lo que ha leído o le suenan, pensamientos, ha vivido situaciones parecidas, que se ponga manos a la obra y que pida ayuda. Los enfermos crónicos de adicción solos no podemos.
Si uno se hace pequeñito y se deja llevar, sí se puede recuperar. No es imposible… la clave está en ser humilde, honesto, tolerante, asertivo y aceptar que “más de lo mismo no funciona”. He tenido que cambiar muchas cosas, actitudes… pero ha merecido la pena.
Lo que soñaba hace tantos años ya no es tan irreal, el pensar que ya no tomo lo mejor que me ha pasado. Gracias a Help!, he vuelto a vivir, a sonreír, a empezar a sentir….

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