El Alcoholismo o alcohología, una enfermedad del cerebro, desde 1849

efectos físicos y psicosociales

Desde la más remota Antigüedad se conoce los efectos físicos y psicosociales del uso y del abuso de las bebidas alcohólicas.

Los ejemplos podrían ser interminables. Sólo citaremos que ya en el Código de Hammurabi (1793 a 1750 a.C) se hacía referencia con finalidad moralizante y de regulación legal a “…las bebidas embriagantes, las tabernas y lo que ocurre en su interior…” . También la Biblia recoge los efectos embriagantes del producto de la planta de la vid y sus consecuencias psicosociales en la historia del patriarca Noé y, sobre todo, en la del sobrino Abraham, Lot, de cuya embriaguez surgieron las relaciones incestuosas con sus hijas que dieron lugar a las tribus enemigas de Israel de los Moabitas y los Amonitas. Por otra parte, hay muchas referencias históricas de pueblos que consideraban saludable los efectos del alcohol y que, incluso, los recomendaban como fuente de virtud y culto a las divinidades, valor frente al enemigo, o favorecedores del bienestar y disfrute de los demás placeres, principalmente, gastronómicos y sexuales.

Con relación a los efectos nocivos, no es hasta 1849 cuando el médico sueco Magnus Huss crea el término crea el término de alcoholismo para unificar las diversas patologías físicas y psíquicas y los problemas familiares y sociales, cuyo factor etiopatogénico primario era, indudablemente el alcohol etílico en sus diversas formas de ingestión.

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