Alcoholismo

Alcoholismo

Hoy nos gustaría compartir con todos vosotros, cómo está la situación actual del consumo de alcohol, cómo surge el término alcoholismo y algunos de los síntomas que nos pueden dar orientación, si nos entran dudas, perspicacias, de si algún familiar o persona allegada, o incluso uno mismo, cree que está pasando por esta situación.

El consumo nocivo de bebidas alcohólicas es un problema de alcance mundial que se viene observando, desde hace años,  y que pone en riesgo el desarrollo tanto social como individual.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el consumo nocivo de bebidas alcohólicas causa 2,5 millones de muertes cada año, que se dice pronto. Este consumo abusivo también trae como consecuencia una serie de daños que trascienden la salud psíquica y física del bebedor, ya que está relacionado con problemas graves de índole social, desarrollo, violencia, maltrato de menores, absentismo escolar, laboral,… entre otros.

Se estima que el consumo de alcohol ocupa el tercer lugar entre los factores de riesgo de la carga mundial de la morbilidad, por detrás del tabaco y de la hipertensión arterial. Los datos son alarmantes, debido a que se trata del primer factor de riesgo en el pacífico occidental y las Américas, y el segundo en Europa (datos recogidos de la OMS, 2011). Señalar que es tres veces más importante que la diabetes y cinco más que el asma. Además, un consumo excesivo de alcohol puede causar o agravar sesenta enfermedades médicas y psiquiátricas, e inducir trastornos mentales tales como la depresión, la ansiedad, la psicosis, etc.) tanto en los individuos con trastorno de dependencia alcohólica, como en aquellos que realizan un consumo excesivo del mismo.

El origen de la palabra  alcoholismo no surge hasta que en 1849, el médico sueco Magnus Huss crea el término de alcoholismo para unificar las diversas patologías físicas y psíquicas, así como, los problemas familiares y sociales, cuyo factor etiopatogénico primario era, indudablemente, el etanol o alcohol etílico en sus diversas formas de ingerirlo.

Es a partir de la aportación clínico-médica de Jellineck (1952 y 1960) cuando se empieza a abordar la idea del alcoholismo como una enfermedad, que se fundamentaba en un proceso que incluirá de forma secuencial:

  • La adaptación metabólico-celular al alcohol.
  • El fenómeno de la tolerancia progresiva.
  • La falta de control, referida a la incapacidad de poder estar sin consumir alcohol días o semanas, llevando a la pérdida de la libertad para dejar de beber, una vez iniciada la ingesta.
  • La posibilidad de instauración de un estado de necesidad o carencia que daría lugar a síntomas de abstinencia.
  • Y la aparición del síndrome de dependencia alcohólica (SDA).

Por tanto, se deja así sentada la base conceptual de considerar alcohólica a toda aquella persona que pierde la capacidad de abstenerse o detener la ingesta de bebidas alcohólicas.  Así como también, señalar que estas características de consumo acarrean problemas al individuo, a la sociedad o a ambos. A pesar de que la persona pueda ser consciente de estos problemas, e incluso, recibir el reproche de su entrono familiar, laboral y social, la persona enferma persiste en un consumo inadecuado con el agravamiento de sus consecuencias negativas.

Queremos informaros que el alcoholismo, como cualquier otra dependencia tiene solución. Nos encontramos ante una enfermedad mental, no un vicio como en ocasiones se cree,  en la cual con un buen tratamiento hay salida.

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