Los resultados de los estudios farmacológicos que valoran el efecto de la manipulación des sistema dopaminérgico sobre el consumo de alcohol han presentado resultados parecidos a los que se observan con otras sustancias objeto de abuso y dependencia. Es de destacar que la mayoría de estudios utilizan procedimientos operantes de autoadministración de psicotropos, valorándose los cambios que se producen en la conducta reforzada por la droga. En este sentido, se observa que la administración de sustancias que bloquean la transmisión dopaminérgica disminuyen el valor gratificante de las drogas y, por tanto, disminuyen la tasa de respuestas reforzadas por ellos de forma parecida a lo que se encuentra cuando se realiza una extinción (incremento inicial de la respuesta seguido de una no respuesta). Por otra parte, la administración de agentes que facilitan la actividad dopaminérgica sustituyen el valor gratificante de la sustancia psicoactiva y, por lo tanto, también disminuyen la respuesta reforzada por la droga.

Con la administración sistémica o intracerebral de antagonistas dopaminérgicos se han descrito tanto disminuciones como ningún efecto, en el consumo y en la tasa de respuestas reforzadas por el alcohol. Los estudios basados en la administración intracerebral de 6-hidroxidopamina (6-OHDA), neurotoxina que afecta selectivamente a las neuronas catecolaminérgicas, en áreas dopaminérgicas, han mostrado resultados inconsistentes, presentando tanto disminuciones, como no alteraciones o aumentos en el consumo de etanol.

Por otro lado, el aumento de la transmisión dopaminérgica mediante la administración de inhibidores de la recaptación de dopamina o con la administración de antagonistas dopaminérgicos, disminuye las respuestas reforzadas por el alcohol. No obstante, la administración intracerebral de antagonistas DA produce un efecto contrario a su administración sistémica, aumentando las conductas reforzadas por esta sustancia. No se ha sugerido ninguna explicación convincente en relación a estos resultados contradictorios, si bien existen diferentes hipótesis de trabajo basadas en la participación del sistema dopaminérgico en las conductas consumatorias y en los procesos de reforzamiento secundario.

A pesar de que tanto los agonistas como los antagonistas administrados, vía sistémica, pueden disminuir el número de respuestas de autoadministración de etanol en una situación operante, el patrón de cambio es distinto. Mientras que los agonistas producen una disrupción de la autoadministración desde el inicio de la sesión operante, los antagonistas tienen poco efecto al inicio de la sesión aunque anulan la respuesta operante antes que los agonistas.

José Manuel Torres García, experto en abuso y dependencia del alcohol

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